lunes, 12 de enero de 2015

Rock entre tecnología sanitaria: basado en hechos reales

Toca entrada ligera, alejada de temas sanitarios serios y sesudos. Hoy hablo de música, aunque indirectamente vinculada con la sanidad, concretamente de la tecnología sanitaria. Y es que hoy me he acordado (lo hago a menudo) de una de las mejores sorpresas que me ha deparado mi trabajo como periodista sanitario.Y me ha apetecido escribirlo (más para mí, aunque esto contravenga parte de la filosofía de un blog, ya...)

Corría el año 2006. O el 2007, quizá. Como ahora, ya trabajaba en @diariomedico. Era un chaval con 25 años. El caso es que me tocó viajar, invitado por una gran empresa de tecnología sanitaria, a la presentación de algo relacionado con marcapasos, en Holanda. Fue uno de mis primeros viajes de trabajo e iba algo perdido. Además, viajaba sólo, sin más colegas de otros medios, sólo con la gente de la compañía.

Mis recuerdos del congreso-presentación son algo vagos. Recuerdo que nos alojamos (todo sucedió allí) en un hotel que estaba en medio de un bosque, a unos 20 kilómetros de Amsterdam. Sólo salí de allí para dar una vuelta por la espesura holandesa, ya que fue llegar, asistir a las charlas, cenar, dormir, más charlas por la mañana, y de vuelta a Madrid. Lo mejor del viaje, sin duda, lo que protagoniza este post, llegó por la noche.

Este tipo de viajes (más antes que ahora) siempre tienen algo de programa social. En el caso que me ocupa, tras 'comerme' varias charlas en inglés sobre cardiología y marcapasos, me invitaron a cenar con la gente de la compañía y los médicos que participaban en el congreso (un par españoles, el resto extranjeros). De la cena sólo recuerdo hablar a ratos con un cardiólogo catalán, creo que del Hospital Valle de Hebrón. El gran momento llegó cuando acabó la cena y los organizadores anunciaron una pequeña sorpresa en forma de show.

Me quedé pasmado cuando dijeron que Cesar Zuiderwijk, el batería de Golden Earring, iba a deleitarnos con una especie de jam session, unos cuentos solos de batería, algunos ritmos propios y alguna imitación de los grandes baterías de la historia del rock. Para quien no conozca a Golden Earring, es un grupo de hard rock holandés, nacido en los años 60 y con cierta popularidad en los 70 y los 80. Su canción más conocida es Radar Love. Muchos la habréis escuchado, aunque quizá en la versión que White Lion hizo en los 80.

 Vídeo del Radar Love de Golden Earring. Clasicazo

 Y la versión, casi más onocida que la original, que hizo White Lion.

Zuiderwijk tocó un rato. Hizo el solo de Radar Love. Y luego empezó a imitar la forma de tocar de los grandes. Pasó un rato en plan "así tocaba John Bonham; así Keith Moon; así Gene Krupa; así Ian Paice...". Yo estaba alucinado. No es que fuera mi ídolo, ni Golden Earring mi grupo favorito. Pero era un apasionado del rock, especialmente del hard rock y del heavy metal. Y aquello no pegaba en ese viaje de trabajo; ni en lo más remoto me habría imaginado algo así. por cierto, que Golden Earring no hacían heavy, pero eran amigos y una gran influencia de Steve Harris, bajo de Iron Maiden, que sí son mi grupo favorito. Casi nada para un chaval de 25 años perdido en un viaje de trabajo sobre las posibilidades de los marcapasos de última generación.

Recuerdo haberlo comentado al médico del Valle de Hebrón, que, por supuesto, ni conocía al grupo. Pero date que su hijo de 18 años era un fande Iron Maiden. Cuando supo que estaba tocando enfrente de él un batería que era amigo de Stve Harris, cogió el móvil y llamó a su hijo. Le dio un alegráón, casi tan grande como el que me estaba llevando yo.

El señor Cesar Zuiderwijk.
Y, sí, le vi en directo en un pequeño congreso de tecnología sanitaria...
 

... y encima Zuiderwijk es amigo, y Golden Earring una de las grandes influencias,
de Steve Harris, bajo y fundador de Iron Maiden (mi grupo favorito).
Zuiderwijk acabó. Sin pensarlo, me levanté y fue a saludarle. Cruzamos unas frases, le dije que Radar Love era una maravilla y que Steve Harris era buena parte de mi biblia musical. Y, para rematar la faena, esa noche subí a mi habitación con una de las tuercas de uno de los platillos de la batería que Zuiderwijk había utilizado para amenizar la velada. Estaba tan emocionado que, la verdad, no recuerdo si se soltó y la cogí, si me la dio él, si la robé... No soy muy mitómano ni fetichista, pero aún guardo la tuerca. Y el recuerdo de esta historia, que sé que es muy simple, pero que es de las mejores de mi vida. Soy así de simple ;)

Mira tú que manera de hacer un post de música y tecnología sanitaria ;)