martes, 14 de mayo de 2019

Congresos médicos y 'humos' industriales: ¿hay grises entre el blanco y el negro?


Hace unos días se ha celebrado un congreso médico, el de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), que ha tratado de rebajar considerablemente la implicación de la industria farmacéutica en cuestión de ayudas económicas y patrocinios en la organización y desarrollo del congreso. Más allá del contenido científico de la cita, ha tenido bastante repercusión su idea de llevar a cabo un congreso "sin humos industriales", y se ha generado bastante debate entre quienes aplauden la iniciativa, quienes dudan de ella, quienes creen que la industria sigue bien presente, quienes lo ven como modelo de futuro, quienes aducen un brindis al sol…

Imagen del último congreso de la Semfyc.
Foto publicada por la Semfyc en su cuenta oficial de Twitter.

Creo que poca gente estaría en desacuerdo con un modelo de formación independiente de la industria (salvo la propia industria, quizá). El caso es si es viable generalizarlo después de décadas de poco menos que institucionalizarlo. Ejemplos como el de Semfyc, que minimizan el patrocinio de la industria, son viables. No son los primeros en hacerlo, aunque anteriores experiencias pertenecían a sociedades y colectivos de tamaño más reducido y manejable. En esta entrada -de 2015- de No Gracias se habla de algunas experiencias de congresos médicos sin financiación de la industria, una iniciativa en la que Osatzen fue una de las sociedades pioneras allá por 2013, tal y como reseñó en su día Eldiario.es. La iniciativa La Cabecera también sabe lo que es tratar de prescindir de la industria en los congresos científicos. Al respecto, uno de los post más recientes sobre este tema se publicó hace sólo unos días en el blog Hablando de geriatría

Que la formación continuada de los profesionales sanitarios está en manos de la industria es bien sabido. Mucha gente está de acuerdo en que no es el modelo ideal, pero es un sistema consolidado y que buena parte del sector da por bueno. Se trata de una relación tan necesaria como compleja. No está de más echar un ojo a cómo la industria trata de hacer más transparente y apropiada su relación con los médicos: el código de autorregulación de la patronal de laboratorios Farmaindustria dedica bastante tiempo y espacio a ello.



Vídeo grabado en la clausura del congreso de la Semfyc.

Créditos: Semfyc y Fernando Fabiani


Volviendo al congreso de la Semfyc, este primer paso dado por la sociedad no ha tenido por lo general mala acogida, incluso ha sido bienvenido en muchos casos. El debate está en lo teórico, si la ayuda de la industria contamina la formación, y en lo directamente económico: ¿es viable asistir a este tipo de congresos sin financiación de la industria? Ninguno de los dos tiene una respuesta cerrada. Al respecto, me ha gustado este hilo en Twitter del internista Miguel Marcos, que busca los grises, que suelen ser mejores que los blancos y los negros.

Hay quien considera que se puede acudir a un congreso, invitado por la industria, y debatir y recibir formación sin que esto ponga en duda la independencia como profesional sanitario. Por otro lado, hay quien considera que aceptar ayudas económicas de la industria sesga el futuro ideario y comportamiento profesional. Ambas posturas son defendibles y, en parte, dependen del propio profesional y del uso que haga de los recursos que se le proponen. Hay estudios, como éste publicado en Gaceta Sanitaria tras encuesta a colectivos MIR, que sugieren que la relación con la industria influye en la prescripción. Éste otro estudio, publicado en Atención Primaria, es otra de las referencias para quienes defienden que la influencia de la industria modula la formación de los futuros médicos. Gracias a Javier Padilla por recordarme estas referencias ;)

Mi opinión particular es que no es inviable una formación patrocinada por la industria que no revierta en una formación médica perversa. Puede hacerse y, de hecho, se hace. Que no sea lo ideal no quiere decir que no se pueda hacer bien. Lo he vivido como periodista (ver párrafo final del post) y creo haberme librado de la influencia. Dicho esto, creo que es mejor una formación independiente ofrecida por la sanidad pública, los colegios, las sociedades... También ahí habría intereses, pero ésa es ya otra historia...


¿Se lo pueden permitir los residentes?




En cuanto al dinero, las inscripciones al último congreso de la Semfyc (los hay más baratos y más caros) rondaron entre los 300 y los 800 euros, dependiendo de la fecha de inscripción y de si se es socio o residente. Para muchos es un desembolso importante, quizá inasumible para el propio bolsillo, al que hay que sumar otros tantos gastos de desplazamiento y alojamiento. Muchos de los que participaron en diversas conversaciones de Twitter señalaron que, pagado de su propio bolsillo y buscando las opciones más económicos, costearon el congreso, el viaje y el alojamiento por unos 500-600 euros. Cada uno dirá qué le parece, si es viable y si merece la pena. 

No son pocos los profesionales que han hecho el esfuerzo de ir al congreso al considerar un aliciente una mayor independencia de la industria. Otros muchos creen que estas iniciativas llegan tarde, se quedan en la superficie o directamente son prescindibles. Hay de todo, como en botica, pero el debate ha vuelto a abrirse y es posible que Semfyc abra un melón hasta ahora poco explorado...

Llevando el debate más allá, el giro que ha intentado dar Semfyc avanza hacia otra forma de organizar los congresos médicos, aunque queda mucho para el desarrollo de otro tipo de congresos científicos. Recupero esta entrada de hace ya cinco años de Juan José Gómez en el que explica en qué consiste la iniciativa #CambiaCongreso, nacida hace ya varios años para debatir el presente y futuro de los congresos médicos, su estructura, sus contenidos, sus formatos... Una de las máximas es el 'patrocinio responsable'. ¿Caminamos hacia ello?

Representación de la iniciativa #CambioCongreso, que plasmó hace unos años la agencia PlannerMedia
tras diversos debates profesionales. El patrocinio responsable, entre las propuestas.

Oiga, ¿y los medios de comunicación?

Lo de los congresos médicos con o sin patrocinio e invitaciones de la industria me lleva a hablar de un debate paralelo que los periodistas solemos tener. ¿Sabéis que los medios de comunicación van a informar a los congresos médicos invitados por laboratorios farmacéuticos? Así es en casi la totalidad de casos. Está normalizado, aunque sigue siendo criticado. ¿Son los medios de comunicación independientes al informar sobre salud, sanidad y medicina cuando les paga una compañía farmacéutica implicada directamente en esa cobertura informativa? Yo siempre ha dicho que es posible, aunque admito que el proceso es perverso. 

Una de las claves es la transparencia, que no suele cumplirse. Lo propuso Materia hace ya tiempo y es un buen ejemplo: si un laboratorio te paga el viaje y el alojamiento a un congreso médico, cuéntalo en la noticia que escribas. Di qué compañía te paga y, si informas sobre ella, explica claramente que te ha financiado, aunque trates de mantener la independencia y neutralidad en la noticia. Con la verdad por delante, este modelo sigue sin ser el ideal, pero es un poco menos perverso. Igual que en el caso de los profesionales sanitarios. ¿Ideal? No ¿Mejorable? Sí. ¿Posible? También.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Sanidad pública y privada. El eterno debate sigue suelto


Estos días se ha movido bastante por redes sociales este artículo publicado en El País, en el que se analiza, hablando con diferentes fuentes, la situación de la sanidad pública y privada en España. Creo que está bastante medido y, aunque faltan factores en la ecuación porque no siempre se puede incluir todo, creo que es un repor bastante completo y recomendable.

Tras leerlo, y como cada vez que se habla de sanidad pública y privada, me surge la misma pregunta. ¿Le importa mucho al paciente de a pie la relación y equilibrio entre sanidad pública y privada? Yo, que prefiero un país basado en una sanidad pública claramente preminente, no soy dado a echar pestes a priori de la colaboración con la privada. En un tema con tanta ideología como éste, muy politizado y con opiniones muy polarizadas, no siempre es fácil crearse una opinión y sustentarla en debates sanitarios.

En el artículo habla gente firme defensora de la sanidad pública y muy crítica con la privada, como Marciano Sánchez Bayle, de la Federaciones de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (Fadsp), y gente metida en la privada y que siempre defiende su potencial, como Manuel Vilches, del Instituto para la Integración de la Sanidad (IDIS). El repor suma más voces de marcado carácter privado, como Javier Murillo, y otras de tinte muy público, como José Repullo, y añade otras en principio más neutras, como las de los economistas Enrique Bernal y Juan Oliva, entre muchas otras. Todos saben de lo que hablan y, aunque arriman el ascua a su sardina ideológica, lo hacen exponiendo motivos y razones aceptables. Punto para el periodista que escribió el repor.

El problema es que, mientras clamamos por no politizar la sanidad ni convertirla en arma ideológica, tenemos un debate absolutamente polarizado y no son muchas las voces que piden más debate y, sobre todo, más análisis con las mismas cartas para saber si, en casos particulares, es más eficaz, eficiente y coste-efectiva la sanidad pública o la privada. Siempre, desde mi punto de vista, partiendo de un SNS que deje clara la preminencia del servicio público y que garantice una total transparencia en la colaboración con la sanidad privada, cosa que no es tan común como debería serlo. Por ahí empezamos a perder las bases del debate: los acuerdos son a veces oscuros e interesados. Mala cosa.



Otro factor: está genial defender la sanidad pública, porque lo merece y es el camino adecuado, pero a veces se nos olvida echar en cara a los responsables y gestores la deriva a la que llevamos años sometiendo a la sanidad pública, con pérdida de financiación, recursos, personal y herramientas adecuadas de flexibilización y evaluación. Cambiar la sanidad pública es tan fácil como ascender el Everest, da la impresión. Suelo acordarme de este artículo que escribieron Miguel Ángel Máñez y Julio Mayol en Diario Médico, hace ya casi 10 años. No han cambiado apenas las cosas.

Lo decían muchas voces estos días en Twitter: ¿y si nos dedicamos a mejorar los servicios públicos para que sea más fácil gestionarlos y utilizarlos, en vez de anclarnos en el debate incompleto de pública VS privada? Muchos han sido los comentarios. Por ejemplo, me ha gustado esta entrada de Richard Cañabate, en la que se dice, entre muchas otras cosas, esto: "Quizá la solución pase por equilibrar la balanza y hacer que lo que tenemos evolucione y suba de nivel".

Como me da un poco igual que me tilden de lo que sea, y me gustan más los grises que los blancos y los negros, yo creo que la sanidad pública puede y debe contar, como ya lo hace, con la privada, y que ambas pueden y deben aprender la una de la otra. Decir esto no es ser partidario de procesos privatizadores como los que emprendió el PP en el Madrid -y de los que reniego claramente-, como tampoco supone ser siempre afín a movimientos contra conciertos y colaboraciones privadas -como el caso de Alzira en Valencia, por ejemplo, en el que que no me siento muy capaz de posicionarme claramente a favor o en contra-. Voy haciendo amigos y buscándome críticas por 'ni fu ni fa', ya lo sé, qué le vamos a hacer... Cuando hablo de este tema siempre me acuerdo de mi compa Rosalía Sierra, periodista en Diario Médico y la persona que más sabe de gestión sanitaria del mundo mundial. Qué cansino todo, ¿eh, Rose?

En fin. Que cuesta entrar a analizar los grises en el debate sanidad pública-sanidad privada, cosa que lamento. Creo que, si evaluamos y medimos con transparencia y sin prejuicios, la sanidad pública española saldría bien parada en la inmensa mayoría de casos. Dicho de modo algo grosero, 'ganaría' a la privada, para quien gusta de ver esto como una disputa -cosa que no siempre comparto-. El problema es que estas comparaciones son difíciles porque nos seguimos empeñando en no medir y tirar de juicios previos...


lunes, 29 de abril de 2019

Wind of change: de Diario Médico al Instituto de Salud Carlos III


Tengo la sana intención de reflotar este blog, que lleva un año en parada cardiorrespiratoria -el último post es de abril de 2018- y tres años bastante enfermo -sólo 2 entradas en 2017-. La primera entrada en los últimos 12 meses es sólo para contar, casi más para mí que para la gente porque lo de escribir lo llevo en vena, los vientos de cambio laborales en los que estoy inmerso, que también cambian buena parte de la perspectiva vital en general. Más allá del cambio de trabajo, quiero volver a activar el blog. Si de ésta no lo logro, igual hay que desistir definitivamente...

Primer día en el ISCIII, la semana pasada. Qué menos que un selfie de bienvenida
Después de casi 15 años en Diario Médico he cambiado de trabajo. Es la primera vez que cambio de curro, además. Soy periodista de vocación incluso desde antes de serlo, así que han sido 15 años geniales, con muchas más cosas buenas que malas. En Diario Médico he aprendido casi todo lo que sé del periodismo y, aunque ahora lo voy a echar mucho de menos, toca cambiar de aires y explorar otras cosas. Sigo vinculado a la salud y a la ciencia porque acabo de incorporarme al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) para gestionar un proyecto de creación de contenidos digitales, divulgación y redes sociales.

No ha sido fácil tomar la decisión. Voy a dejar un poco de lado el periodismo de calle, de día a día, que me encanta, para acercarme a la vertiente de la comunicación y la divulgación, que en los últimos años me han ido llamando más la atención. No sé si lo que voy a hacer es propiamente periodismo, porque las fronteras están muy difuminadas, pero sí sé que tengo ganas de investigar este nuevo camino laboral. Quien me conoce sabe que el ámbito institucional no me pega mucho, pero creo que casi siempre se pueden hacer cosas con flexibilidad y libertad. Veremos ;)

Reconozco que, en parte, necesito algo más de tranquilidad y menos estrés. No sé hacer periodismo más que dándolo todo, y estar en una redacción, además con responsabilidades de coordinación, pasa su factura. Mi mente es inquieta pero me manda señales de calma, y hasta mi cuerpo lo ha hecho. No es que mi curro fuera hiperestresante, es que yo mismo colaboraba a hacerlo por mi forma de entenderlo. No sólo yo: la familia también necesita tiempo, especialmente los niños, y cada vez pesa más no dárselo. En mi nuevo destino voy a darlo también todo, pero intuyo que las exigencias van a ser diferentes (no menores), y que puede ser más fácil desconectar por momentos y asomar la cabeza más allá del atropello periodístico de un medio de comunicación digital diario. Veremos…  
Último día en la redacción hace un par de semanas. Qué menos que un último selfie

Del proyecto poco puedo aún contar porque mi trabajo en estas primeras semanas va a ser definirlo, irlo desarrollando y ver la forma que toma a corto y medio plazo. Ver los recursos con los que cuenta, qué ideas pueden llevarse a cabo, tomarle el punto a trabajar en la Administración pública… estudiar qué queremos contar y cómo, e ir trabajando sin prisa pero sin pausa. De lo que más me atrae este trabajo es vivir entre investigadores, hablar con científicos, contar sus trabajos, inventar reportajes sobre salud y sanidad, y plasmarlo para que llegue a los profesionales, pero también a la sociedad, que está necesitada de comprender la ciencia y lo necesaria que es para su día a día. Va a ser bonito.

No quiero dejar el periodismo, pero es momento de hacer otras cosas. Quizá pueda acercarme a él de vez en cuando, quién sabe. Echando la vista atrás, a los 15 años en Diario Médico, me llevo experiencias geniales, conocimientos variados, amistades de las buenas y contactos y conocidos muy interesantes. He entrevistado a ministros y a premios Nobel, a gente poco conocida pero imprescindible, he cubierto decenas de congresos científicos desde decenas de ciudades europeas, estadounidenses, asiáticas…he informado desde la Comisión Europea, desde el Congreso de los Diputados, desde Moncloa, desde varios ministerios… Una pasada. Lo mejor es que he trabajado de forma bastante libre y haciendo muchos temas que me apetecía hacer, sin unas directrices agobiantes y con bastante independencia y libertad, cosa que no pueden decir todos mis colegas periodistas. En estos 15 años he sido un plumilla bastante afortunado.

Además de plumilla, he podido ser medio jefe durante algo más de tres años. He coordinado a un equipo de gente buena y preparada y, aunque no es fácil ser jefe de amigos, creo que lo hemos llevado bastante bien desde ambas partes. He aprendido mucho de gestión de equipos, para lo malo pero sobre todo para lo bueno, y ya sé qué es tomar decisiones complicadas, atender hacia arriba y hacia abajo, templar gaitas y ánimos, interceder cuando toca, quejarse cuando procede (que es muchas veces), pedir favores, concederlos, decir que no a veces… Enriquecedor.

Los compañeros de la ANIS me han concedido este año su
premio anual de periodismo y comunicación. Orgullosísimo.
Por todo este trabajo en Diario Médico durante 15 años, y por mi labor en la Asociación de Comunicadores de Biotecnología (Comunicabiotec), los compañeros de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) me concedieron hace unas semanas, poco antes de cambiar de aires laborales, su premio anual de periodismo y comunicación. Estoy muy orgulloso y agradecido, porque es un premio que al que te nominan tus colegas de profesión. Me siento querido en el periodismo sanitario y eso es muy reconfortante. Aunque en labores distintas, sigo vinculado a la salud y seguiré, claro, en el entorno ANIS, donde hay todo tipo de profesionales de la comunicación en salud.

Y nada, que aquí estamos. Básicamente, seguimos avanzando. Ganas no faltan, que no es poco. Ojalá a esta entrada le sigan más y este blog pueda revivir, porque es una necesidad que siempre tengo latente: contar cosas. Quiero seguir sacando tiempo para colaborar con el blog Canciones de buenrollo, y sueño con recuperar inspiración para volver a escribir relatos (desde los 15 años los he escrito por decenas, incluso centenares). Igual ahora puedo escribir en este blog de más cosas que antes eran complejas escribiendo en un medio de comunicación. También es cierto que ahora trabajo en la Administración y que eso tiene sus particularidades y cortapisas. Pero tengo ganas de darle vida a este espacio contando qué se yo, cosas de ciencia, de sanidad, de deporte, de periodismo, de literatura y cine, de lo que me dé la gana. Que las musas me acompañen…

Con algunos de mis excompañeros de Diario Médico. Se les echa de menos


lunes, 9 de abril de 2018

Algunas ideas sobre #ANIS18

Este pasado fin de semana se ha celebrado en Barcelona el congreso anual de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS). En el hashtag #ANIS18 puedes echar un ojo a todo lo que dio de sí, que fue mucho. Y aquí puedes ver información sobre el impacto en twitter.


Dejo a vuelapluma algunas ideas sobre temas de los que se habló en el congreso.

- La apertura con la charla de María Neira @DrMariaNeira, directora de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue de lo mejorcito del congreso. Por la invitada, por el formato (qué bien modera @emiliodebenito) y por dejar un buen rato para preguntas y respuestas. Neira habló a pecho descubierto, sin corsés y muy natural. Sabía que estaba en un encuentro informal con periodistas y se adaptó perfectamente al entorno. En esta pieza que publiqué en @diariomedico puedes leer algunas de las cosas que contó. Ojalá fuera más tuitera.

- Buen networking nocturno en un bar del centro. Algunos nos liamos un poco y nos tocó dormir pocas horas, pero congresos de este tipo sin vida social se quedan en la mitad.

- Seguimos sin ponernos de acuerdo en hasta dónde hay que llegar al publicar imágenes relacionadas con atentados y otro tipo de sucesos graves. Hablamos de sentido común y autorregulación, pero eso se traduce en heterogeneidad de opiniones y decisiones al respecto. Si no se cruza la línea de la ilegalidad (y a veces se cruza), cada medio pone sus propias líenas rojas. Hubo mucho debate y cierto acuerdo en que hay que poner límites, pero ésta es una discusión que durará eternamente sin que haya consensos. Esta pieza que publicó Hipertextual el año pasado ahonda en el tema.

- La iniciativa Salud sin Bulos, de la que ya hablé en un post anterior, también tuvo protagonismo. Aquí cuento brevemente qué contaron Marian García @boticariagarcia, Esther Gorjón @jesterhanny y compañía. Crear un bulo es tan fácil como difícil combatirlo. Se extienden como la pólvora y dejan un rastro irreparable. Lo que queda claro es que las instituciones sanitarias deben poner más de su parte para perseguirlos.

- Ana Isabel Cordobés @Ana_Cordobes dio un taller sobre redes sociales e infografías. En lo primero no vamos a decubrir América: si eres periodista o comunicador, estar en redes es un plus importante. Yo sigo creyendo que no estar, o estar por estar, es un error. Sobre lo segundo, hablar de las herramientas para hacer sencillas (o complejas) infografías y cuadros desencadenó uno de los debates más interesantes del congreso. ¿Cuántas cosas debe hacer el periodista? A muchos se nos pide, o se nos deja caer, que redactemos, saquemos fotos, las editemos, hagamos infografías, cortes de radio, vídeos, que controlemos herramientas de tráfico web, SEO, que coqueteemos con labores de publicidad y marketing, que coorganicemos eventos... Vuelve el periodista mochila. Hacer de todo ¿y hacerlo todo bien? Me da que no, oiga, y menos en las condiciones actuales, de las que mejor no hablamos.

- La asamblea de socios de ANIS me la perdí porque... No soy socio de ANIS. Muchos de mis colegas creen que lo soy, y hasta algunos creen que estoy en la Junta Directiva, pero el caso es que llevo años haciéndome el remolón, relacionándome ocasionalmente con ANIS y todos los colegas y amigos que tengo dentro, pero desde la barrera. Tras fundar y ahora vicepresidir la Asociación de Comunicadores de Biotecnología (ComunicaBiotec) @ACBiotecnologia, vi aún más lejos asociarme a ANIS, pero experiencias como este último congreso me hacen replantearme mi decisión. Sí, María @periodistia y Emilio, es probable que ingrese en breve.

- El segundo networking nocturno también estuvo muy bien. Pasaer de noche por un barrio (pero muy barrio) de Barcelona, sin ver casi ni un alma, y de repente entrar en el único bar en kilómetros a la redonda y compartir espacio,de muy buen rollo, con centenares de personas (bien variopintas y heterogéneas) estuvo pero que muy bien. Volver tarde y seguir perdiendo horas de sueño discutiendo y solucionando el periodismo a las puertas del hotel, también. No tenemos remedio.

- Interesante charla de Ainhoa Iriberri @airiberri sobre cómo informar sobre salud y sanidad tomando a los famosos como punto de partida. Se veía venir, y hubo debate sobre hasta donde llegar en según qué casos. Como le pasó a Ainhoa hace poco, muchas veces nos equivocamos, sí. Dicho esto, hay mucho que debatir sobre las presiones que recibe un periodista para publicar, titular, enfocar... De los injustificables linchamientos en twitter mejor tampoco hablamos.

Un homenaje al gran Forges nunca sobra...

- Puntazos del congreso. La charla de María Neira. Charlar mucho y bien con colegas y amigos. Seguir conociendo gente. Ver que muchos colegas te reconoce y te aprecia. Intentar solucionar a golpe de debate lo quizá insolucionable. Los voluntarios y organizadores de ANIS, que se dieron un currazo. Desayunar de buffet mientras las ganas de ir al congreso superan las de dormir un poco más. Tener 5 horas libres (ida y vuelta en tren) para leer.

- Cosas que creo que se pueden mejorar. Sigo notando una excesiva endogamia en este tipo de congresos. Hablamos demasiado por y para nosotros. Me faltan perfiles entre asistentes y ponentes. No sé si llegamos fuera. Quizá llevar a gente ajena a la información de salud y sanidad fuera positivo, aunque no sé como: se le puede dar una pensada.

Mi cuarto congreso ANIS fue muy bien, vaya. Disfruté y me lo pasé pipa. Aprendí. Desconecté del curro aun hablando de ello. Creciente sentimiento de pertenencia grupal: mola la familia de periodistas sanitarios (más allá de ser o no de una asociación), de la que formo parte desde hace casi 15 años. Seguimos...


lunes, 12 de febrero de 2018

Otra iniciativa interesante: #SaludSinBulos

En la última entrada hablaba de la iniciativa #CienciaenelParlamento. Ahora hablo de otra que poco tiene que ver, pero que también es interesante: #SaludSinBulos. La gente de la Asociación de Investigadores en eSalud (AIES) ha presentado este proyecto, en el que lleva tiempo trabajando, y que busca identificar, denunciar y desmontar noticias de salud falsas.

En la web de la iniciativa puedes encontrar toda la información, que ya cuenta con el apoyo de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), y que trabajará con un equipo de profesionales sanitarios, pacientes y expertos en internet para localizar informaciones falsas sobre salud y advertir del peligro que suponen.



Las pseudoterapias acechan, pero no se trata sólo de eso. En la red hay mucha información sobre salud ya no sólo falsa, sino también incompleta, parcial, interesada... Iniciativas como #SaludSinBulos pueden ayudar a que el paciente no se sienta tan perdido en el mar de infoxicación que supone la información sanitaria en internet.

No por reitrativo deja de ser importante. No tiene nada de malo buscar información sobre salud en la red, pero fíate de profesionales que pueden orientarte de qué páginas y contenidos son adecuados, y advertirte de cuáles hay que huir. Las sociedades científicas, las asociaciones de pacientes, las asociaciones de periodistas y comunicadores, etc, son siempre una buena guía.


Emilio de Benito (ANIS), Sergio Vañó (AIES) y Carina Escobar (Plataforma de Organizaciones de Pacientes),
en la presentación de #SaludSinBUlos, en la Asociación de la Prensa de Madrid.

martes, 16 de enero de 2018

Ciencia en el Parlamento debe triunfar

Hace casi un año de la última entrada en este blog. Tantas veces he pensado en los últimos meses en múltiples posts como fracasos he sufrido a la hora de plasmarlos. La vida me lleva, pero creo que la razón de retomarlo (espero que para volver a darle continuidad) merece la pena.

Hace sólo unas semanas, surgió desde el seno de la propia comunidad investigadora una iniciativa muy necesaria: Ciencia en el Parlamento. Tras varias conversaciones entre algunos científicos, uno de ellos, Andreu Climent, se decidió a pasar a la acción y a dar forma al proyecto, que tiene como objetivo que la ciencia y el conocimiento científico sean cada vez más importantes en la formulación de propuestas políticas.




En un sencillo google doc, Climent resumió los objetivos de la iniciativa y abrió una puerta a la colaboración de cuantas personas e instituciones quisieran sumarse. El proyecto ha tenido una gran recepción y cientos de personas (muchas de ellas profesionales vinculados con la ciencia) ya han mostrado su apoyo a Ciencia en el Parlamento, y su intención de ayudar a su difusión y puesta a punto. Instituciones como Cotec, Asebio o la Fecyt, entre otras, ya han mostrado su interés y apoyo.  

El primer objetivo es organizar un programa anual de reuniones entre parlamentarios y diferentes sectores científicos y tecnológicos. Un primer paso sería una jornada en el Congreso de los Diputados, en la que los grupos políticos y representantes de la ciencia tendrían la oportunidad de hablar de forma distendida y exponerse mutuamente sus ideas para integrar la investigación en la agenda política.




Si entras en su web puedes informarte de todo lo que sugiere el proyecto, que está siendo protagonista en las redes sociales con el hashtag #CienciaenelParlamento. Sus impulsores buscan la implicación de los interesados, que pueden confirmar su adhesión de difrentes maneras: mostrando su disposición a apoyar las acciones vinculadas a Ciencia en el Parlamento, colaborar en su oganización o incluso echar una mano para financiarlas.

La difusión de Ciencia en el Parlamento ha tenido eco en los medios de comunicación. Eldiario.es (con un entrevista de Teguayco Pinto a Climent), El Independiente (información de América Valenzuela) o Diario Médico (con firma de quien escribe estas líneas), entre otros, han informado de la iniciativa.


Huelga decir que yo ya me he adherido. Creo que merece la pena. Puede, y debe, salir algo bonito. Al menos, el debate sobre la necesidad de que la ciencia tenga más voz y voto en las decisiones políticas ya se ha avivado. Ojalá Ciencia en el Parlamento cristalice y cree nuevas oportunidades para la ciencia en España.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Informe EHON. Información sanitaria en internet, ¿quo vadis?

Ya se ha publicado el Informe EHON (informe ehealth focus on), promovido por la Asociación de Investigadores en eSalud. Si te interesa saber qué piensan los profesionales sanitarios, los pacientes y los periodistas de la información de salud en internet, aquí tienes el informe, recién salido del horno.

Tuve la suerte de ser uno de los participantes en los grupos de trabajo en los que se basa el informe, que aporta varias pistas sobre el estado de la información sanitaria en la red. Digo pistas porque, por mucho que los participantes (y no lo digo precisamente por mí) fueran de lo más granado del mundo sanitario 2.0, al fin y al cabo las conclusiones no son la panacea, ni un dogma, ni nada que se le parezca. Son el fruto de un debate de gente interesada y apasionada de este mundillo. Algo de verdad hay, claro...

Toda esta panda, y alguno más, nos juntamos para debatir sobre información sanitaria en internet.
Gracias a la AIeS por reunirnos.

No voy a resumir el informe, que para eso ya están sus 45 páginas. Sí voy a poner sobre la mesa alguna de las conclusiones o debates que más me interesaron. Ahí van unas cuentas pinceladas, con objetivo de no alargar demasiado este post.

En el grupo de trabajo de profesionales sanitarios se concluyó que es el propio profesional quien debe ser la fuente de la información. ¿Están preparados para ello? ¿Ser un experto significa ser buen comunicador? ¿Se utilizan los canales adecuados? No voy  ser el primero que diga que falta formación del profesional en comunicación con el paciente y con la sociedad en general. El mundo 2.0 es muy amplio y, como en todo, hay que cuidar dónde se acude y qué se lee.

En el grupo de trabajo de periodistas, en el que participé, planteamos cómo la evolución del periodismo ha variado nuestra forma de trabajar. Obviando la precariedad laboral, debo decir que el periodismo ha cambiado mucho en foma y poco en fondo: persigue los mismos objetivos de siempre, pero de maneras muy distintas a las tradicionales. Hay muchas más herramientas (con lo bueno y lo malo que eso conlleva), más presiones (directivas, publicitarias, sociales, editoriales...) y un entorno de infoxicación con el que no es sencillo lidiar.

Según los profesionales, tiene más credibilidad un famoso no sanitario que un periodista. Vaya...
Fuente: informe EHON


Me interesó especialmente un debate que no fue de los más destacados: los contenidos patrocinados en medios. Cada vez hay más información pagada (de una u otra manera) y los medios no siempre jugamos limpio en las informaciones que vendemos. Transparencia siempre, por favor.

Un debate moderno pero ya clásico. ¿Cómo se relaciona el profesional con el paciente? whatsapp, e-mail, blogs, skype... hay muchas maneras de acercarse al paciente más allá de las tradicionales. ¿Funcionan todas? ¿Son adecuadas? Aprovecho para hacer una digresión y recomendar esta lectura, vía @angelopezh: ¿Qué te parece la solicitud de recetas por whatsapp? ¿Puede ser una forma  adecuada de prescripción?

Una última sobre un tema del que siempre aprovecho para debatir: ¿El periodista informa, forma o ambas cosas? Yo lo tengo claro: mi labor no es formar. Si lo hago como efecto colateral, bienvenido sea (siempre que lo haya hecho bien). Es un tema sobre el que hay gran discrepancia entre periodistas, y así se observó de nuevo en el grupo de trabajo para el informe EHON. Por mi parte, lo tengo claro: me dedico básicamente a informar. Lo intento, al menos.