lunes, 7 de julio de 2014

18 discos que marcaron mis 18 primeros años

Toca entrada 'ligera' y musical, algo larga pero amenizada con vídeos. En las últimas semanas, por conversaciones con amigos, charlas tuiteras, recuerdos (y hasta por un sueño), me ha dado por recordar qué discos marcaron mi niñez y mi juventud, hasta los 18 años, y ayudaron a convertirme en el forofo de la música que soy hoy día. El rock (en muchas vertientes) y el heavy me pierden hoy día... Pero hace años hubo mucho más, que quizá explique mi gusto por varios tipos de música. Aquí os vais a encontrar de casi todo...

Sigo lamentando que mis padres no hayan sido nunca grandes amantes de la música, y no haber tenido un hermano mayor, o alguien de referencia, que me introdujera antes en ella. Dicho esto, gané en autodidactismo. Hay cosas casi inconfesables que, como hace mucho que carezco de vergüenza, podréis leer... Voy a tratar de seguir un orden cronológico, indicando año y mi edad en casa caso. 18 discos, y un extra, para mis primeros 18 años.

La Traviata, de Verdi. A mi padre le gusta la música clásica lo bastante como para tener por casa varias óperas y zarzuelas de las más conocidas. El Coro del Yunque, de la ópera de Verdi La Traviata, me impactó desde muy pequeño, y aún es una de mis piezas clásicas favoritas. Carmen, de Bizet, ocupa un segundo lugar en la música clásica de mi niñez.

El coro del yunque, de La Traviata. Canela fina...

Descanso dominical, de Mecano: Rondaba por casa desde que salió en 1988, cuando yo tenía 7 años. Por alguna atracción inexplicable, debí escucharlo unas 137 veces en pocos meses. ¿Cómo no me iba a marcar? No me hizo fan de Mecano, pero le tengo cierto cariño. Aún me veo en fogonazos cantando sus canciones por el pasillo de casa de mis padres.

El Blues del esclavo, en directo.

Boom 4, varios. El listado de grupos y cantantes es casi interminable, pero me descubrió, allá por finales de los 80, a Joe Cocker, Gabinete Caligari, Sabina, Tina Turner, Héroes del Silencio, Los Ronaldos, Tino Casal, Ilegales, Loquillo... Un gran disco, de los que más ha colaborado a mi amor por la música. Apenas entendía de estilos musicales, pero me abrió mil puertas.

Camino Soria, de Ganinete Caligari.
Uno de los mejores temas incluidos en el recopilatorio Boom 4. Añejo...

Ay Amor, de Victor Manuel: Dos cassettes de Victor Manuel circulaban por mi casa: Sólo pinso en ti y Ay Amor. No sé la cantidad de veces que pude escucharlas entre los 6 y los 12 años. Me las sé de memoria y me retrotraen 25 años. Aún las guardo y, aún las escucho. Las cuido. El cobarde es una de las mejores canciones contra los sinsentidos de la guerra que he escuchado.


El cobarde. ¿Por quién lucho yo...? Pelos como escarpias 

The very best of Elton John. Llegó a mi casa en Navidades de 1990, cuando yo tenía 9 años. Ningún disco me recuerda más a mi niñez. Lo escuché mil veces, muchas con mi padre, y me lo aprendí de cabo a rabo. Dos canciones rockeras, kiss the bride y Satuirday´s night (allright for figfhting) me volvían loco, también la balada Sacrifice. Cuando hace unos pocos años pude verle en directo (tras un intento fallido en 1999) me emocioné. Mucho. Disfruté como un niño.

Kiss the bride, Elton John en su lado más rockero

Te huelen los pies, Emilio Aragón: Salió en 1991, recuerdo que con una portada en al cinta de Emilio Aragón guitarra en mano. De niño no paré de escucharlo durante un par de años, y aún hoy me lo pongo de vez en cuando, acordándome de las letras y con una sonrisa de oreja a oreja. Un grande el amigo Emilio: su cubatita de ron y su Cuidado con Paloma no tienen precio.

Cubatita de ron, de Emilio Aragón.
De cuando lo de cantar una loa al alcohol a un público infantil no estaba tan mal visto...

Gente impresentable, Celtas Cortos. Mi grupo favorito de niñez/adolescencia. Pude conocerlos cuando aún no eran famosos, porque son de Valladolid y yo veraneaba en Palencia, donde pegó mucho su segundo disco, Gente Impresentable. Fue mi primer concierto, en el verano de 1990, gratis, en la estación de autobuses de Herrera de Pisuerga. Mis padres no me dejaron quedarme hasta el final, pero el daño estaba hecho: hasta los 17-18 años fueron mi pasión. tengo toda la discografía y, claro, los sigo escuchando. Me emocionan.

Hacha de guerra, instrumental de Cifu y compañía.
Entre lo celta y lo rockero

Tubular bells 2, de Mike Oldfield: Editado en 1992, cuando yo tenía 11-12 años. Nos lo regalaron, no recuerdo quién, y lo acogí rápidamente. A mi padre le aburría. Sentinel y Tattoo aún me ponen los pelos como escarpias. Me sentaba frente a nuestra nueva cadena de música, y a escucharlo. Tener esta segunda parte me llevó a la primera: un lujo.

Sentinel en directo.
Para disfrutarla de tranquis...Gin tonic en mano, sugiero ;)

No hay tregua, de Barricada: No consigo recordar por qué llegó a mis manos la cassette de este disco. Salió en 1986, pero yo no lo tuve ni lo escuché hasta principios de los 90, cuando tenía algo más de 10 años. Es probable que me llegara a través de mi primo: no recuerdo si me la dejaron o la compré, pero tenía la cinta original, no grabada. Discazo en forma de cassette de las blancas con letras azules. Curiosidad, porque, a esa edad yo no escuchaba mucho rock, y menos del calibre del que hace Barricada. Aún la guardo: es una de mis posesiones más preciadas.

Písale, de la banda del Drogas. Sensación de carrera...
En directo en Tocata, o similares. Una perla

Ante todo, mucha calma, de Siniestro Total: Junto con el No hay tregua, de Barricada, mi pasado más rockero de niño. Un amigo gallego de clase me grabó este directo al poco de editarse, en 1992 (tenía 11 años), y se convirtió en el disco de referecia para toda la clase. No parábamos de cantarlo, en clase de gimnasia, en el recreo, a la salida... Me lo sé de cabo a rabo. Lo sigo escuchando a menudo, y aún guardo la cassette grabada en cuestión.

Pueblos del mundo, ¡extinguíos!
Juntos de la mano hacia la extinción. Poco más que decir...

Lo más duro 2: La peor mancha en mi expediente ;) Corría 1993, y yo tenía entre 12 y 13 años. Eran los años del bakalao y los remixes, la edad en la que empezabas a salir de casa y a querer salir por la noche, y era imposible que algo no te llegara. Cuando aún tenía que definirme en lo musical, ciertas amistades de verano me hicieron llegar las típicas cantaditas bakalaeras, y algo aún más machacón. El caso es que lo escuche mucho durante unos meses, hasta que un día dejé de hacerlo. Guardo este disco con cariño y espanto compartido.

Lo peor de mi repertorio. Bakalao juvenil del chungo (se me pasó muy rápido)
¿Would you like to hear it again?

Vulgar display of power, Pantera: Más que curiosa mi historia con este disco. Amigos del cole, con hermanos mayores heavies, mamaban de este estilo, que yo aún desconocía y me era ajeno. Uno de ellos me dejó una cassette grabada con este disco (para quien no conozca a Pantera, hacen heavy groove metal-malditas etiquetas- bastante bruto), y tras una semana intensiva intentándolo, no pude con él. Tuve que decirles a mis amigos protoheavies que me superaba, por lo que debieron de llamarle de blandito para arriba, jeje. Años después, ya con veintitantos, lo redescubrí, y lo aprecié: me crea una mezcla de pena y alegría haberlo tenido tan cerca con 13 años.

Walk. Groove metal lo llaman. Muy grande!

So far so good, Brian Adams. Lo hice mío (apareció por casa no sé ni cómo), creo, en el verano de 1993. Mi primer gran contacto con el rock internacional, con 12 años. Probablemente definió por dónde iba a ir mi gusto. El Summer of 69 es uno de mis himnos favoritos; cada vez que suena yo pienso en mi winter of '93. Brian Adams (con Blondie) fue el primer concierto pagado de mi bolsillo, a los 17-18 años.

Run to you.  Una de rock canadiense

Jagged little pill, Alanis Morrissette: Tenía 14 años cuando salió, en 1995. Es un discazo, aunque no sirvió para engancharme a Alanis más allá de este CD. Lo escucho a menudo, me recuerda a los años en los que el rock, en su parte más suave aún, ya entraba fácilmente por los poros.

You oughta know. Parecía cabreada Alanis tras una ruptura...

What´s the story morning glory, Oasis: De la misma época que el de Alanis, y con una reflexión similar. ¿Es pop? ¿Es rock? Me da igual: me abrió muchos horizontes para, junto con Blur, principalmente interesarme por la historia del rock británico, y sus oleadas cíclicas de grupazos. Con ellos, y no deja de ser curioso, llegué a Led Zeppelin, Deep Purple, Beatles, Rolling...

Champagne supernova. No es la más conocida del disco, pero creo que sí la mejor

El vals del obrero, Ska-P: Efervescencia antisistema adolescente unida a música rock-ska divertida. Corría 1996 y yo tenía 15 años. Suena a bailes con los amigos en mis primeros bares, y a los gritos de mi padre pidiéndome que bajara el volumen.

Romero el madero. Gamberrismo vallekano, del que te llega cuando tienes 15 años...

La leyenda de La Mancha, Mago de Oz. La confirmación de que el rock y el heavy iban a ser lo mío. Me pilló entre COU y primero de carrera, con 17-18 años. Junto con su anterior disco, Jesús de Chamberí (que escuche a continuación), hicieron del grupo santo y seña de mi walkman durante toda la carrera de periodismo. Me sumergieron en el heavy metal, sin ser (no sólo) un grupo de ese estilo.

  El Santo Grial, en directo.
Con el guiño a la la Danza Húngara de Brahms, con violín, flauta y guitarras

Somewhere in time, Iron Maiden: El disco es de 1986, pero yo lo descubrí con 17-18 años, poco después de engancharme a Mago de Oz, gracias a un gran amigo (uno de los que me trató de meter entre pecho y espalda el disco de Pantera con 13 años). Me cambió la vida musical. Ahora los Maiden son mi grupo favorito, y no dejo de recordar cuando escuché ese disco por primera vez. Qué impresión. Qué gozada. Qué mundo. Es escuchar los primeros acordes del Wasted Years y venirme arriba con uan mezcla de nostalgia y subidón.

Wasted years, en un directo de los Maiden en el 88.
Pocos solos de guitarra mejores he escuchado

Mención especial: música en directo. Bar Rodrigo: No puedo dejar de hablar de la banda sonora de verano que me regaló el ya desaparecido Bar Rodrigo, en Herrera de Pisuerga, en Palencia. Desde enano he pasado los veranos en este pueblo, entre primos y amigos, y este bar, con su música, me dejó una tremenda huella entre mis 15 y 20 años. De día era un bar de viejos parroquianos, de noche lo cogía gente joven. ¿Qué sonaba? Extremoduro, Platero y tú, Los Suaves, Barricada, Kortatu, La Polla, Reincidentes... Buena, música, buena gente, calimocho...y muchos chupitos de tequila ;) Definió que mis derroteros fueran hacia el rock español.

La fachada del Bar Rodrigo, en Herrera de Pisuerga.
Es la segunda, el local en beis bajo la casa blanca. La foto se sacó antes de que la derribaran.
Se vino abajo parte de mi juventud...

 Hasta aquí hemos llegado. Algún disco se me escapará, pero valga como resumen. ¿Ecléctico? ¿Heterogéneo? ¿Raro? Mi música, nada más...