miércoles, 30 de abril de 2014

Madrid: ¿confianza irrecuperable?



Cuando el pasado viernes supe que, el día siguiente (sábado), el presidente de la Comunidad de Madrid y el consejero de Sanidad, Ignacio González y Javier Rodríguez, se reunirían en el Gregorio Marañón con más de 400 sanitarios para anunciar mejoras laborales, lo comenté por twitter. Las conversaciones y comentarios subsiguientes me hicieron plantearme un post que llevara por título “¿Confianza irrecuperable?”, al que me habría gustado dedicar más tiempo... pero es lo que hay.

Por buena parte del sector sanitario de Madrid (el que más se hace oír, y el que lleva 2 años criticando la gestión del Gobierno), el anuncio fue recibido con escepticismo. También por sindicatos como Amyts y AFEM. Cuando se supo de las mejoras, más que sonrisas y aplausos, me llegaron muchos comentarios ligados al electoralismo y a considerar escasas unas mejoras que fueron prometidas hace tiempo y que podrían llegar algo tarde. 


González (centro), Rodríguez (derecha) y Maldonado (izquierda),
en el auditorio del Gregorio Marañón el pasado sábado.
Foto colgada por @McVay3 en su cuenta de twitter

Seguro que algunos (o bastantes, no puedo saberlo) profesionales de Madrid no están de acuerdo con esta postura tan crítica, y recibieron de buen grado los anuncios de González y Rodríguez. Pero, como ya conté en una entrada anterior, parece que son minoría, o, si son mayoría, no lo parecen (y deberían, no sé si me explico: estaría bien escuchar y contar tanto las voces críticas como las afines).

El caso es que no son pocos los que tienen una sensación de total escepticismo y desconfianza frente al Gobierno de Madrid. Dicho esto, al grano: este post viene dado por la sensación de que veo muy difícil que la Consejería de Sanidad recupere la confianza de la mayoría de profesionales sanitarios de la comunidad. El plan de sostenibilidad que plantearon y ejecutaron González y Lasquetty (sin consulta previa, aunque con mucho diálogo posterior) sentó muy mal por el fondo, pero también por las formas. Los sanitarios quieren que se cuente con su opinión. De entrada, no de postre. 

Eso, más los recortes ligados a la crisis, la pérdida de salarios, la inestabilidad laboral, el ambiente enrarecido de la sanidad madrileña, y las reformas nacionales (no todo se puede achacar a la gestión política madrileña, cierto), ha derivado en una masa profesional que vive a la defensiva. Esto se intuye en todo el SNS, pero se acreciente en Madrid. Y esto es tan malo que, ante presuntas mejoras laborales (sean tardías o electorales, se supone que mejorarán la situación), muchos sanitarios siguen descontentos y buscan razones (y las encuentran) para verle tres pies al gato.

La sanidad madrileña y sus políticos siguen tomándose el pulso,
pero las constantes no son las adecuadas...

Lo que yo me pregunto, sin hallar mucha respuesta, es cómo el Gobierno de Ignacio González, y la Consejería de Javier Rodríguez, pueden, en el plazo de un año hasta las elecciones autonómicas, convencer a la mayoría de profesionales sanitarios de que están mejorando sus condiciones y las de los pacientes, y de que se ha pasado página a la conflictiva época de Lasquetty. De verdad que ojalá lo consigan, no tengo colores políticos como para desear lo contrario, y al final, si el ambiente no es el mejor, pacientes como tú y yo lo notemos. Sinceramente, con las manos atadas por lo que aún queda de crisis, con una falta de mano izquierda que ahora trata de corregirse (aún es pronto para saberlo), y un sector en el que no mengua la desconfianza, no veo cómo el Gobierno de Madrid puede ganarse/recuperar la confianza de la mayoría profesionales sanitarios.

Cierro con una frase de Herman Van Rompuy, que me ha llegado vía @anadeph, con origen en @PostigoElena "La confianza se marcha a caballo y vuelve a pie".

Y, como curiosidad, cuelgo parte de las conversaciones mantenidas tras el anuncio de González.De una de ellas nace este post...de bien nacidos es ser agradecidos ;)


Parte de las conversaciones que siguieron al anuncio de la reunión González-Rodríguez-sanitarios.
Por ahí asoma la semilla de este post.

 

miércoles, 9 de abril de 2014

El lavado de cara a la política sanitaria en Madrid. ¿Pinta bien Rodríguez?

El (ya no tan) nuevo consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, supo desde el primer día que lo primero que le tocaba era templar ánimos, recuperar confianzas y conseguir que la sanidad madrileña deje de estar a la defensiva y con el cuchillo entre los dientes. Han pasado más de dos meses desde que sustituyó a Fernández-Lasquetty y, echando un ojo a sus principales declaraciones, no va por mal camino: ganan por goleada las palabras que hacen guiños a los profesionales y a algunas de sus reivindicaciones, y las promesas tienen a los profesionales, si no satisfechos, al menos expectantes y, lo más importante, menos tensos que hace 3 meses.

Rodríguez partía del bajage de los últimos años, como portavoz sanitario del PP en la Asamblea de Madrid. Sus colegas de la oposición suelen decir que es más fiero en el fragor parlamentario que en los pasillos, y más duro en el debate político que en el diálogo del día a día. La imagen que un servidor se había forjado como observador-currante en muchaos Plenos y Comisiones de Sanidad no es la que da desde que es consejero: la que intuyo ahora es más favorable, más cercana, menos altiva.


Javier Rodríguez, en la toma de posesión,con Lasquetty  a su espalda.
Uno se fue escaldado, otro echa agua fría a un sector hirviendo.
Foto: Mauricio Skrycky/Diario Médico

Si la buena pinta que tienen sus palabras se transforma en hechos positivos, lo dirá el tiempo. Aún no ha hecho nada, y los parabienes a los que está opositando pueden quedar en nada cuando hablen sus acciones y las consecuencias. Pero, de momento, basándome en las sensaciones que dejan sus entrecomillados -en poco más puedo basarme-, le doy el aprobado.

Recopilando:

En su toma de posesión, el pasado 28 de enero, Rodríguez reunuió a partes iguales aplausos, medias sonrisas, miradas suspicaces y desconfianzas cuando, en su breve discurso, dejó una idea muy clara:
  • "Hay que recomponer las maltrechas relaciones con los profesionales"

     

A partir de ahí, el consejero ha llevado como estandarte (o yugo, según se mire) un segundo entrecomillado, repetido hasta la extenuación ante las (razonables) dudas de la oposición y de buena parte del sector sanitario madrileño:

  • "No se va a recuperar la privatización, aunque el TSJM levante la suspensión. Está abandonada"

     

Que esta última idea no es suya, y que lo dice porque no queda otra, está claro. Pero si la idea es enterrar la privatización de los 6 hospitales (y, no nos olvidemos, de muchos centros de salud), mejor dejar claro que así será y no decirlo con la boca pequeña.

Una tercera idea, hecha pública hace pocos días:
  • "Amyts verá plasmadas en breve sus reivindicaciones; el presidente González detallará mejoras laborales" 

     

En este caso, el presidente de Madrid quiere para sí un anuncio que, anuncian, será positivo para los profesionales. Se espera que cristalice la promesa de convertir "a un elevado número de" eventuales en interinos. Crucen dedos...

Rodríguez se ha mojado en muchas de sus comparecencias públicas. Los periodistas, aunque preferimos noticias a entrecomillados, se lo agradecemos. Por citar algunas ideas que ha dejado caer:
  • "Todas las autonomías tienen sistemas distintos en TIC, y ninguna quiere cambiar, lo que es un problema: no hemos avanzado nada"

     

  • "La Paz, Ramón y Cajal y Gregorio Marañón, aún hablan idiomas distintos" [también sobre TIC...aunque quizá extrapolable]

     

  • "Hay problemas serios de financiación para los proyectos de investigación; Parece ser que, en tiempos de crisis, una de las cosas que hay que recortar es la investigación... Es lo que nos ha tocado [Con Carmen Vela a su lado, y con cierta sorna.... Recadito]

     

  •  "Hemos reducido los conciertos con la privada, y la intención es dejarlos a cero y poder hacer todo con recursos públicos"


  • "Hay que ahorrar 150 millones más, pero no pienso tocar al personal. Nos peleamos con Hacienda para que nos dé el dinero... Quizá haya que hacer menos carreteras"

     

  •  "Madrid no va a cobrar a los pacientes el copago hospitalario de fármacos de dispensación ambulatoria. No ahorra y genera un malestar en el paciente"

     

Todas estas frases, o suenan a "hay que cambiar para mejor", o directamente suponen concesiones a los profesionales. En la intuición de cada uno está cómo valorarlas.

Por contra, dos de sus declaraciones desde que es consejero son algo más polémicas. En su toma de posesión dijo:
  • "Javier Fernández-Lasquetty ha sido el mejor consejero de Sanidad de Madrid; todos han sido buenos pero él ha sido excepcional"

     

 Para gustos, colores: opiniones hay tantas como gente. Y hace unos días, sugirió esto otro:
  • "Las listas de espera crecen porque el paciente en ocasiones no quiere cambiarse de centro cuando se lo proponemos" 

     

Dejando a un lado la veracidad de la afirmación, decir esto es ponerle un caramelo a sus críticos, y dejar al paciente con la sensación de "¿otra vez yo?". Evitable, cuando menos.

Hasta aquí, sus palabras. A juzgar: ¿Expectación? ¿Optimismo? ¿Desconfianza?


El consejero, con Jesús Fermosel, de asuntos Sociales,
en la presentación de la estrategia para crónicos.
De lo más concreto que he visto en este ámbito, aunque va para (muy) largo
Foto: Lenda/Diario Médico

 

De regalo, otra lectura... aunque pobre, por falta de datos

 

Se puede hacer otra lectura, pobre todavía, partiendo de sus actos, que no son suyos, sino de la Consejería de Sanidad. Está claro que Madrid se ha puesto las pilas, bien porque ya lo tenía pensado antes de dimitir Lasquetty, bien porque es la política iniciada por Rodríguez, bien porque "desde arriba" así lo quieren. El caso es que, desde su llegada, se han presentado un plan de crónicos (muy a largo plazo, pero concreto en sus objetivos, cronograma y acciones), uno de Telemedicina (menos concreto), el Observatorio de Resultados de la sanidad madrileña y  los datos de conciertos sanitarios con el sector privado. Todo suena bien, puede ser útil, y, en principio, no genera polémica, ni suscita reacción crítica del profesional.


jueves, 13 de marzo de 2014

Rock y salud: enfermos por la música



Sabiendo que no descubro nada nuevo, aunque quizá sí aporte algo, ahí va una entrada meramente lúdica sobre canciones que tratan la sanidad, la salud, la enfermedad, etc, con especial atención, por lo mucho que se puede encontrar, a los temas sobre drogas y alcohol. No soy el primero que hace una entrada bloguera de este tipo, ni seré el último, pero seguro que hay alguien a quien le haga gracia echar un ojo a este tipo de listados y, de paso, escuchar los temas. 

Aviso para navegantes: yo soy de rocanrol en casi todas sus vertientes, así que ya sabéis qué tipo de canciones serán mayoritarias en esta entrada. Sé que me dejo muchas, algunas omitidas por obvias y más que conocidas, y otras porque uno es menos enciclopédico de lo que le gustaría ;) Se admiten (de hecho, las pido) sugerencias, comentarios, y canciones, claro.

Hay temas que realmente tratan sobre salud o sanidad, los hay que se valen de una palabra o tema sanitario para luego hablar de otros ámbitos, otros que optan por ambas opciones... En el primer saco, se me han ocurrido (no ordeno por gusto, importancia o reconocimiento):

  • All the madmen, de David Bowie (sobre enfermedad psiquiátrica)
  • Say my name, de Within Temptation (sobre Alzheimer)
  • Streets of Philadelphia, de Bruce Springsteen (sobre VIH)
  • Sólo pienso en ti, de Victor Manuel (sobre una relación entre jóvenes con Síndrome de Down)
  • Stockholm Syndrome, de Muse (sobre la afectación psicológica homónima)
  • Cancer, de My chemical romance (enfermedad oncológica)
  • Basket case, de Green Day (sobre los ataques de ansiedad que sufría su líder, Billie Joe Amstrong). 
  • Pobre jugador, de Los Suaves: Ludopatía... y depresión, alcoholismo...



 All the madmen, de David Bowie: ¿estamos locos?



Streets of Philadephia, del Boss: VIH de película



Basket case, de Green Day: ataques punkies de ansiedad



Pobre jugador, de Los Suaves: Se enciende el sol, terminó la partida...

Otras canciones tocan la salud sólo de pasada, con menciones en su título o valiéndose de palabras sanitarias como mera metáfora para hablar, por ejemplo, de relaciones personales. Es el caso de: 
  • Bad Medicine de Bon Jovi (Amor...y desamor...y odio)
  • Virus, de Héroes del Silencio: Infecciones desconocidas... y metafóricas
  • La bilirrubina, de Juan Luis Guerra (Otra vez amor)
  • Pastillas para no soñar, de Joaquín Sabina (sobre cierta forma de tomarse la vida)
  • Doctor, Doctor, de UFO (relaciones, con tintes psicológicos)


 Bad medicine, de Bon Jovi: no hay médico que cure esto...


Doctor, doctor, de UFO: de psiquiatra...

Hay canciones que tocan lo sanitario-patológico, pero cuyo significado es difícilmente clasificable. Se me ocurren, por su curiosidad:
  • Deja vu, de Iron Maiden (que describe muy bien ese suceso cerebral de difícil explicación y origen poco claro)
  • Cara de niña, de Obús (en la que se desvela que el protagonista está enamorado de una mujer que, tras un cambio de sexo, es en realidad un hombre; divertidísima letra)
  • The doctor, de Motorhead (en la que un supuesto sanitario se excede en sus prescripciones, dejémoslo ahí…). Gran canción gamberra para no tomársela en serio


Cara de niña, de Obús: la sartén tenía mango...

Mención aparte las muchísimas canciones que tocan el tema de las drogas y el alcohol, que no deja de ser un ámbito de lasalud con consecuencias sanitarias. Me quedo, por lo clásico, con:
  • Cocaine, de J.J, Cale y versionada por Eric Clapton (cuyo mensaje contra las drogas se ha visto  confundido por lo contrario mil y una veces).
  • El Tren, de Leño (porque describe maravillosamente bien, incluso para los profanos, las sensaciones de un viaje psicotrópico, sin entrar a valorar lo bueno o malo de emprenderlo).
  • Lucy in the sky with diamonds, de los Beatles.Siempre se ha vinculado con las drogas, por mucho que sus autores hayan defendido que se trata sólo de una descripción de una alucinación:  relata una fantasía onírica, pero mucho se ha hablado de que las iniciales de las palabras que lo componen son LSD (ya es coincidencia…).
  • She said, she said, también de los Beatles. Aquí parece más clara y reconocida su relación con el LSD. 


El tren, de Leño: Cuidado con el viaje...

No me olvido de otros ejemplos:
  • Never Let Me Down Again, de Depeche Mode (sobre el consumo de cocaína)
  • White Rabbit, de Jefferson Airplane (cocaína también…)
  • Sister morphine, de los Roolling Stones (sobre la extrema adicción, cercana a la muerte)
  • Obús tiene dos temas (uno mítico y otro menos conocido) al respecto: el Vamos muy bien (muchos conocerán más la versión de Siniestro Total), sobre lo que mola cogerse una cogorza (…), y La raya (sobre…meterse rayas, no tiene muchas más vueltas, salvo la de pensar si la letra es frívola o esconde cierta crítica).

Sister Morphine, de los Stones: se va apagando la vela...

Para acabar, una de las canciones que más me emocionan y, aunque no trata directamente lo sanitario, habla de violencia psíquica y física hacia las mujeres:
  • Ay, Dolores, de Reincidentes. Pone los pelos como escarpias, rabia y sentimiento a partes iguales.

  Ay Dolores, de Reincidentes: cambió su nombre por Libertad...

Y hasta aquí hemos llegado...de momento. Quizá haya segunda parte, sobre todo si cuento con vuestra ayuda. Keep on rocking...

martes, 4 de marzo de 2014

La investigación sanitaria aguanta el tirón, pero se desgasta y adelgaza...

Hoy hablo de ciencia, utilizando la que más me afecta, la biomédica, para extrapolar a toda la investigación. De paso, hago algo de autobombo de un repor que mi curro me llevó. Me divertí mucho haciéndolo, pero las conclusiones, sin sorprenderme, no me dejaron muy feliz que digamos.

Este lunes publiqué los resultados, a tres bonitas páginas, de una encuesta de 30 preguntas que me respondieron 23 directores y responsables de centros de investigación sanitaria españoles. Estaban representados los Institutos hospitalarios de Investigación Sanitaria (IIS), los Centros de Investigación Biomédica en Red (Ciber), diversos centros de investigación del CSIC y del Instituto de Salud Carlos III y Universidades, reuniendo a voces de buena parte del territorio nacional (para ser justos, de 7 CCAA, con mayor presencia de Madrid y Cataluña... Es lo que hay).

En la encuesta preguntaba por todos los palos de la investigación sanitaria: personal, proyectos, infraestructuras, sueldos, ensayos clínicos, financiación, revistas científicas, asistencia, investigación  básica, clínica y en primaria, modelo de gestión, visión internacional, fuga de cerebros, relevo generacional... Y, ya que estaba, pedí valoración del sistema en forma de nota.

Para lo endeble de la situación de la investigación biomédica, el sistema español fue calificado mayoritariamente con un Notable, aunque no fueron pocos los que hablaron de Aprobado. ¿Conclusión? El sistema se tambalea, pero aún se tiene en pie. Aguanta el tirón, pero con dificultad. Sobrevive.

Los recursos humanos son lo más afectado tras los recortes en I+D+i. Las líneas de investigación se resienten, y lo que menos sufre son las infraestructuras.

Los titulares más destacados, tras las respuestas de los 23 responsables, fueron éstos:

  • El personal es lo que más sufre con los recortes.

  • Los proyectos de investigación se mantienen o menguan, no crecen.

  • No está garantizado relevo generacional científico. 

  • El modelo es poco flexible, burocrático y excesivamente funcionarial. 

  • Los ensayos clínicos son mejorables. 

  • Cambiar (perder) el Ministerio de Ciencia e Innovación por la Secretaría de Estado de I+D+i, error. 

  • El sector público y el privado deben financiar por igual la biomedicina. 

  • La formación es aún buena, pero pierde comba. 

  • Una suerte de Año MIR extra en investigación sería muy bienvenido. 

  • Los fondos europeos son útiles, pero difíciles de conseguir.

  • Y la guinda: los políticos no confían en la ciencia.




Nos estamos quedando sin relevo generacional para las biociencias. La burocracia y el funcionariado no ayudan al sistema, que pide mejor formación (posible Año MIR extra), y apoyo por igual público y privado.
Y la clave: confianza política, por favor.


Esta última frase es la causante de buena parte de los titulares citados en el párrafo anterior. En lo años 80, cuando se partía de muy abajo, España impulsó con vigor la ciencia y la tecnología, un apoyo que se estabilizó en los 90, sin crecer lo suficiente, y que tuvo un nuevo repunte a principio de siglo. Después, por la crisis o porque sí, la clase política se olvidó de la ciencia. Tocaba recortar (al menos eso se dice), y no se decidió salvaguardar la I+D+i.

Laciencia, a examen: la nota media del sistema de investigación sanitaria está entre el aprobado y el notable,
más cerca de ésta última calificación. Frente l buen estado de la investigación básica y clínica,
sólo hay un aprobado raspado para la investigación en primaria.
El objetivo es compaginar asistencia, investigación y formación en el SNS, pero del dicho al hecho...


Sea como fuere, el resultado lo tenemos enfrente. Existe un discurso al que agarrarnos, el que alega que, pese a los recortes, la investigación en sí no está sufriendo. Vistas las respuestas, es una verdad a medias, porque hay centros que están perdiendo proyectos y líneas de investigación. Cierto: otros los mantienen, y alguno los ha aumentado, todo sea dicho.

Hay una de las respuestas que me parce especialmente 'comentable'. La inmensa mayoría de encuestados cree que hay fuga de cerebros, pero más de la mitad considera que este proceso "es parte de la realidad científica y pasa en todas partes". Si nuestros científicos salen, y a veces no vuelven, porque forma parte de su vida investigadora, o lo hacen porque consideran que lo de fuera es mejor, queda a la interpretación de cada uno. Quizá sea un poco de ambas...

Es decir algo muy manido, pero no por ello menos cierto: la ciencia nunca ha sido una de las prioridades en España. Pese a ello, a fuerza de ganas y calidad, nos hemos ganado un lugar en el mundo, si no preminente, sí cercano a los mejores. Cuando tocaba consolidar este puesto, y mejorarlo, en los últimos 5 años la ciencia biomédica (y todos los ámbitos de la investigación) han menguado en presupuestos y recursos.

Perdemos personal. Envejecemos. Somos rígidos. Adelgazamos, sin llegar a desfallecer, pero perdiendo energías y reservas. Esto, al final, se acaba notando: por lo que parece, sólo vemos la punta del iceberg, y los resultados de no confiar en la I+D+i nos abofetearán en los próximos años. No podremos sorprendernos.

Suelo recurrir al gran Forges. No es bocado para el optimismo, lo ve todo gris oscuro, pero es que no está el horno para bollos...Mejor con con mordacidad, ironía y sarcasmo no exenta de crítica.

Nos queda agarrarnos a la esperanza. Este año han dejado de desplomarse los presupuestos para la ciencia, e incluso han subido. Levemente, sin recuperar apenas parte de lo perdido en el último lustro. Toca retomar velocidad de crucero. Hay ganas y queda ilusión, pero toca recuperar ánimos. En ésas está el Instituto de Salud Carlos III, que lleva más de un año dirigiéndose al personal para contarle que no todo está tan mal,  que hay visos de optimismo, y que hay que ir todos a una, como Fuenteovejuna.

Importante labor, pero hay que pasar de las palabras a los hechos. Para hacerlo, y para no abandonar nunca el crecimiento, la política y la economía tendrán que creer en el sector de la investigación. Si no lo hacen, y no hay excesivos visos, seguiremos sobreviviendo. Pero sólo eso: sin dinero y acciones políticas que sigan a tanta palabrería, seguiremos sin aprovechar plenamente nuestras posibilidades. ¿Ya toca?


martes, 18 de febrero de 2014

Directivos sanitarios: a dedo, poco formados y sin evaluar

Ayer se hizo público un informe sobre profesionalización de los directivos de salud, publicado por Sedisa partiendo de una encuesta a profesionales vinculados con la gestión hospitalaria. Se me ocurrieron estas líneas leyendo la noticia que hizo al respecto mi compañera @jarreth47, que sabe mucho de estas cosas. "Temazo", dice: suscribo. Las conclusiones son para echarse a llorar, aunque no desconsoladamente, porque lamentablemente casi ni sorprenden.

Ahí van algunos resultado de la encuesta: el 73% de directivos gestores admite que ha sido elegido por afinidad política. El 83% cree que no le dejan autonomía de gestión. Sólo el 53% han trabajado su formación en el último año, y el 44 % no lo ha hecho en el último lustro. Así son los gestores hospitalarios del SNS (la mayoría de los encuestados trabajan en el sector público). ¿Nos gusta?

Cuadro extraido del Informe Sedisa.
Así nos luce el pelo...

Reconocerlo desde dentro es un paso, pero para mejorar hay que dar muchos otros. Vista nuestra tradición y sentido democrático, parece imposible conseguir a corto plazo que las elecciones no se hagan a dedo. Triste, pero realista. Lo que sí se puede conseguir pronto es que un gerente elegido por afinidad política tenga buena formación, y que quien le ha elegido le dé herramientas para trabajar con eficacia y eficiencia. Luego, que se le evalúe en consecuencia, de forma independiente, claro.

Cuadro extraido del Informe Sedisa.Así nos luce el pelo, toma II. Ojo a lo menos puntuado: liderazgo, influencia y nivel de conocimientos

Claro que veo necesario criticar las elecciones a dedo. Son un cáncer. Pero, como tal, erradicarlas costará tiempo, y recidivan continuamente. Mientras intentamos acabar con ellas, centremos los esfuerzos en lo inmediato, en lo que está en nuestra mano: crear cultura para que los gestores sanitarios se formen, obligarles a que lo hagan continuamente, y facilitar que la ya manida gestión clínica, bien entendida, llegue a su día a día. Sedisa pide un área de capacitación específica en gestión sanitaria dentro del posgrado de Medicina: es una idea a la que, creo aunque espero equivocarme, no se hará mucho caso.

Conclusión, y no merezco un Nobel por ello: que los gestores sanitarios puedan gestionar, y que, si no lo hacen bien, se les indique el camino a la puerta. ¿No? Ellos mismos lo están pidiendo...

martes, 4 de febrero de 2014

¿Han tenido poco altavoz los profesionales sanitarios afines a la privatización? ¿Por qué?




La idea me vino hace unos días, cuando leía en twitter una conversación entre una compañera periodista y dos médicos. Es sólo un ejemplo, porque he leído en los últimos meses varias conversaciones similares a ésta. El caso es que los sanitarios insistían en la conversación en que no todos los médicos han luchado contra la privatización, y en que no había completa homogeneidad contra el plan madrileño de sostenibilidad, mientras la periodista venía a decir que es difícil dar voz en los medios a opiniones individuales que quizá no representen a un colectivo organizado. Añado que mi colega de profesión escribe en un medio contrario a la privatización, y que uno de los médicos presentes en la charla virtual es, al menos en mi TL, de sobra conocido por defender la externalización, el plan madrileño y la gestión de Fernández-Lasquetty.

Con estos mimbres, me dio por pensar en si los defensores de la privatización sanitaria como alternativa a lo público han tenido suficiente altavoz. ¿Han querido tenerlo, han preferido no hacerse oír, han opinado pero su voz no ha calado, han llegado a la sociedad y yo no me he enterado, han sido voces individuales difuminadas entre la marea blanca…?

Los defensores de la privatización sanitaria no han conseguido llegar a mis oídos.
¿Y a los tuyos? No sé... ¿Decisión propia? ¿Presión social? ¿Minoría? ¿Sordera y despiste míó?


Creo, por sensación personal y porque me dedico a escribir sobre ello, que la mayoría de profesionales sanitarios en Madrid están en contra de la privatización sanitaria. Algunos estarán radicalmente en contra, en fondo y forma, y otros tendrán una opinión más moderada, pero más cercana a dejar de lado la externalización. Los habrá que tengan una postura ni negra ni blanca, y que duden de qué modelo es mejor (ya se sabe, hay pocos datos, no comparables, etc, etc…). Y, claro, los hay que están a favor y que preferían que se privatizaran los seis hospitales: algunos porque son afines a este modelo a priori, y otros porque querrían ver sus resultados para forjarse una opinión posterior.

Me remito a una de las frases de mi
colega periodista en la citada conversación:
"Si hay colectivos que opinan distinto, que salgan
y lo digan. Claro que se les dará voz"

Hay mil respuestas que me pasan por la cabeza, pero todas pasan por divagar. La verdad es que no me habría disgustado que, más allá del IDIS y de instituciones defensoras de la sanidad privada, los profesionales sanitarios afines a este modelo hubieran tenido más presencia. Habría sido bueno para el debate, creo que positivo para ellos, y habríamos sabido, no sólo por conversaciones entre amigos y por opiniones vertidas en las redes sociales, si son pocos, muchos, sus razones, sus opiniones…  Minoría o no, lo ideal es que todo el mundo tenga voz y altavoz. Pero, para tenerla, hay que querer hacerse oír.