martes, 3 de junio de 2014

Un granito de arena para #A1000Manos ;)

Éste es un post diferente. explicación previa: el proyecto #A4manos tiene ya casi año y medio de vida. Sus autores, @goroji y @rutroncal (apenas necesitan presentación), nos dan ahora la oportunidad de hacerlo global, nuestro, de todos, convirtiéndolo en junio en #A1000Manos. La idea es dar un impulso a la felicidad, propia y de todos: ahí va mi aportación.

Poco más que añadir...

Yo soy feliz en mi trabajo, cosa que no todo el mundo puede decir. Me quejo, y mucho, porque el que no llora no mama, y porque siempre he creído que la queja es principio de liberación, cambio y progreso. Idealista que es uno. A lo que vamos: el periodismo sanitario, de calle, teléfono, cara a cara, tecla y batalla, me hace feliz. No porque sea sanitario (a mi lo que me gusta es escribir, casi de lo que sea), sino porque puedo dar rienda suelta a lo que desde los 12 años es una vocación. He encontrado en la salud, la biotecnología y la política sanitaria un mundo periodístico que apetece vivir.

Hasta la carrera me hizo feliz. Es, en un 80 por ciento, una pérdida de tiempo y espacio mental, pero allí conocí a la que hoy es mi mujer, y a muchos de los que ahora cuento entre mis mejores amigos. Rompí con las ataduras de un colegio privado, manejé mi tiempo y mi espacio, disfruté, comí, bebí, trasnoché, madrugué... Y pasé tres años geniales en el periódico de la Facultad de Ciencia de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, como currito y como parte del equipo coordinador. Conocí gente maja y buena, y aprendí más que en las clases. Sí: el mus, las cervezas y las noches eran eternos compañeros de viaje.

                                     
                                                                                            Don´t stop me now...
                                                                 Me ha acompañado durante muuuchos años


Entre las prácticas que hice mientras estudiaba, los 4 meses que pasé de becario en La Razón, sección Espectáculos, los guardo entre los mejores de mi vida. Y eso que me pasé más de 100 días trabajando 10 horas, estudiando 6 y durmiendo las demás. Mereció la pena, y mucho: no me pagaron, lo cual me duele más ahora que antes, pero la experiencia fue más que recomendable. Aprendí mucho, de nuevo más que en la propia carrera. Empecé a hacer la calle, a quemar los teléfonos, a hacer aperturas... Y el día que me dejaron abrir la sección, y un espacio en la primera plana, con el 100 cumpleaños de Leni Riefensthal, me dio un subidón que aún hoy noto.

Cuando acabé la carrera, tuve la suerte de entrar a trabajar en un medio, Diario Médico, en el que sigo a día de hoy. No puede haber mejor ambiente de trabajo y redacción (aunque el paso del tiempo y el entorno de crisis del sector lo vaya minando), y he incorporado muchos y muy buenos amigos. No voy aquí a echar flores ni a tirar piedras al periódico a al grupo mediático que lo alberga, pero sí a decir que, diez años después, tras muchas alegrías y muchoss sufrimientos, me sigue llenando lo que hago. Crezco día a día, y siento que tengo un sitio que me he ganado. 

No quiero extenderme más. Escribir esto me ha hecho bastante feliz (aunque , y sólo espero empatizar con alguien que viva o haya vivido una situación similar, sea como periodista o en cualquier otro trabajo. No me queda más que desear suerte a #A1000Manos, a sus creadores y a todo el mundo que lo disfrute.

Pelead por ser felices, que hay que ganárselo...

Un ejemplo un poco extremo, pero que sirve:
la felicidad está más dentro que fuera