jueves, 19 de septiembre de 2019

Más transparencia para comunicar el uso de animales en investigación

La Confederación Española de Sociedades Científicas (Cosce) ha presentado esta semana en Madrid su segundo informe anual sobre el Acuerdo de Transparencia sobre el Uso de Animales en Experimentación Científica, un acuerdo promovido por la propia Cosce hace tres años y que cuenta con la adhesión de 140 organizaciones.

El acuerdo busca consolidar una realidad que se va abriendo paso: la comunidad científica lleva años tratando de visibilizar el uso de animales para la investigación, explicando que hoy por hoy es na necesidad, matizando que trata de minimizarse aplicando cuando se puede otras alternativas, y dejando claro que se trata de un uso ético de los animales. Guste más o menos, la investigación biomédica en animales sigue siendo necesaria e imprescindible.

El informe ha sido elaborado para la Cosce por la European Animal Research Association (EARA), tras las respuestas a una encuesta previa de los organizaciones adheridas al acuerdo de transparencia.


Ratones modificados genéticamente para el estudio de una enfermedad.
Foto José Luis Pindado.

  • El informe completo sobre el Acuerdo de Transparencia sobre el Uso de Animales en Experimentación Científica puede consultarse en este enlace

El acuerdo implica el cumplimiento de varios compromisos. El primero es hablar con claridad sobre cuándo, cómo y por qué se utilizan animales como modelo para la investigación. El segundo exige dar información clara y veraz a los medios de comunicación y a la sociedad en general sobre estos usos. El tercera es generar iniciativas que promuevan un mayor conocimiento y comprensión de la sociedad en torno al uso de animales en la investigación. El cuarto y último compromiso supone facilitar información sobre el progreso del acuerdo y sobre la puesta en común de las experiencias desarrolladas.

El uso de animales en investigación biomédica siempre ha tenido detractores. Parte de la sociedad considera (sin razón) que deberían utilizarse siempre otras alternativas, e incluso hay partidos políticos, como Pacma, que aún incluyen en sus programas electorales -junto a otras peticiones acertadas y comprensibles- una eliminación de estos usos. La comunidad científica, como en tantas otras ocasiones (los transgénicos son el ejemplo más claro), no ha sido siempre lo suficientemente proactiva tratando de explicar el porque del uso de animales en investigación, algo que no ha ayudado a mejorar el conocimiento y la comprensión social de una actividad clave en la investigación de enfermedades y de posibles soluciones terapéuticas.

Investigación con modelo animal. Foto: José Luis Pindado
Cada vez se utilizan menos animales en investigación. Mengua el uso de grandes mamíferos. Aumentan los controles de seguridad y los métodos de reducción del sufrimiento animal. Priman las tres erres en el manejo de animales. Se utilizan, cuando es viable y efectivo, otras alternativas. Se rechazan prácticas poco éticas. Pero se siguen utilizando animales en investigación, y se seguirá haciendo a corto y medio plazo, porque no existe otra manera mejor de buscar avances biomédicos que puedan terminar beneficiando al ser humano. Esto, sencillo de decir pero quizá no tan fácil de comprender, debe contarse, Y debe contarlo la comunidad científica. De forma clara y sencilla, de forma natural, y de forma que la información llegue más y mejor a la sociedad. 


  • Para saber más sobre este tema, recomiendo leer este post que Lluis Montoliu hizo para Naukas. Es del año pasado, pero el texto de Lluis ilustra bien la necesidad de que el proceso de comunicación y transparencia en el uso de animales de investigación llegue a buen puerto. 

  • Para quien quiera saber cuántos animales se utilizan cada año en investigación y docencia, y tener datos concretos sobre su uso, el Gobierno los publica de manera anual. Pueden consultarse en este enlace.


  • Y para quien quiera tener alguna lectura más sobre el acuerdo y su último informe, esta noticia de Materia (El País), firmada por Dani Mediavilla, hace hincapié en cómo la transparencia ayuda a eliminar bulos y mitos sobre la investigación con animales

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