lunes, 11 de noviembre de 2019

Periodismo, o cómo saber encubrir la ignorancia

El título de este post puede llevar a engaño. No es una crítica a la profesión, ni a los periodistas, ni nada que se le parezca. Es hasta un halago a una práctica que, sin ser ideal, es una realidad y, al menos en mi caso, ha sido una constante periódica a lo largo de mi carrera (ya son 15 años): hay que saber disimular la ignorancia y la falta de conocimientos, y publicar cosas de forma correcta sin tener ni puñetera idea (o poca idea, por no exagerar) de lo que hablas.

Como comentaba el otro día en una conversación de twitter, lo que voy a contar no es para sentirse orgulloso, pero tampoco para denostarse ni amilanarse. Hablo por mí mismo, pero creo que es algo común a los periodistas: muchas veces escribimos de lo que ignoramos o, al menos, de lo que sabemos poco. ¿Qué sucede entonces? Que, si vales para esto y tienes cierta experiencia, morro y saber hacer, sales del paso. Escribes una noticia, reportaje o similares y consigues hacer ver o creer a los lectores que manejas perfectamente el tema que estás tratando cuando, en realidad, sólo has logrado escribir sin meter la pata, incluso dejando buenas sensaciones, sobre algo que no controlas. Y conseguir esto no es poco, ni sencillo. Quien lo hace, respetando las normas del periodismo -no vale mentir ni engañar-, puede considerarse buen periodista.



No es vanidad, sino crudo realismo. Por mucho que te especialices, y salvo que te dediques a escribir exclusivamente de un ámbito en el que seas un gran experto, es imposible saber de todo lo que haces. Imposible no, pero casi: la formación del periodista suele ser muy general, con una especialización que da gradualmente la propia experiencia, y la falta de tiempo y recursos hace el resto: es bastante común que te toque escribir sobre algo que te suena a chino o, cuando menos, a castellano antiguo. Por supuesto, siempre hay periodistas que, bien porque tienen otro tipo de formación (no, no hay que estudiar Periodismo para ser buen periodista), bien porque la adquieren sobre la marcha, pisan más sobre seguro al escribir. Bravo por ellos: todos ganamos si es así.

Pero esto no siempre pasa y, de hecho, pasa poco, más aún con la precariedad que caracteriza a la profesión hoy día. En periodismo científico y sanitario, como seguro que en otros, sucede bastante lo contrario. Valga mi ejemplo, que quizá no sirva para generalizar, pero sí para poner un ejemplo relativamente común. Acabas una carrera con contenidos prescindibles, falto de prácticas y con la lógica inexperiencia, y tienes la suerte de encontrar trabajo en la redacción de un medio generalista o especializado. Casi de un día para otro, y con ayuda de los compañeros y de tu empuje, en poco tiempo te ves escribiendo, o intentándolo, sobre un congreso de neurodegeneración, un paper sobre genética y cáncer o una reunión política sobre la cartera de servicios del sistema sanitario.

Si eres prudente, te dejas aconsejar, tratas de no ir de guay y tienes cierta madera, sabrás defenderte. Esto no quiere decir que sepas sobre oncogenes, financiación de fármacos o guardias MIR, pero sí quiere decir que sabrás hacer creer que sabes de ello. Alguien puede pensar que esto es engañar al lector y engañarte a ti mismo. Yo creo que no: si eres consciente de tus limitaciones evitarás lo segundo, y si trabajas con ética y humildad, lo primero. Los periodistas tenemos que saber cosas, pero también aparentar que las sabemos.



Lógicamente, cuanta más experiencia acumulas, menos se da esta realidad de enmascarar la ignorancia o la falta de conocimientos. Pero, por mucho que aprendas, siempre te encontrarás con algo nuevo que no controles, y que te exija esta labor de salvar los muebles (a veces con nota). En cierto modo, siempre que tires de vocación, ganas y cualidades, es hasta bueno seguir salvando estas circunstancias a lo largo de tu vida de periodista.

Salir airoso de un congreso americano de oncología, una entrevista a un premio Nobel, un Consejo Interterritorial de Sanidad o un Nature endemoniadamente complejo, cuando te falta la experiencia, los recursos y el tiempo, es para sentirse satisfecho. Quizá lo hagas con dudas y sin sentirte cómodo, pero si el resultado es satisfactorio, si manteniendo la ética, la rigurosidad y la transparencia has conseguido hacer creer a tus jefes, tus compañeros y al lector que sabes de lo que hablas, es que has hecho bien tu trabajo. Aunque no sea lo ideal, porque casi nunca se sabe de todo, y pocas veces se sabe mucho. Ya lo dice el viejo dicho del periodista: "Manejo un océano de conocimientos...con un centímetro de profundidad".

domingo, 29 de septiembre de 2019

La ciencia vive siempre en la encrucijada: una más

Que la ciencia vive siempre entre dudas, opciones, alternativas y encrucijada es una realidad. No puede ser de otra manera, ya que le es inherente avanzar entre incógnitas. Pero, al hecho científico de que la ciencia debe sobrevivir a sí misma asumiendo que siempre habrá más preguntas que respuestas, se une una realidad económica, social y política que dificulta su avance. ¿Recibe suficientes apoyos la ciencia? ¿Es imprescindible que tenga más reconocimiento y sustento público y privado, y que la sociedad aumente su implicación con la investigación y el desarrollo científico? ¿Falta sólo dinero, o también otro tipo de sustentos?





Al respecto, merece la pena leer este pequeño ensayo que publicó hace unos días en Nature el físico y profesor de historia de la ciencia David Kaiser, que trabaja en el Instituto Tecnológico de Massachussetts de Cambridge, en Estados Unidos. Kaiser hace un repaso por los apoyos sociales, económicos y políticos que ha tenido, y necesitado, la ciencia para progresar a lo largo de los siglos. Hay una pregunta de difícil respuesta: ¿cuándo son bastantes los apoyos recibidos? Probablemente nunca, pero es que muchas veces no se alcanza ni lo mínimo exigible.

¿Vale con un ministerio?


Ahora que España va a celebrar las enésimas elecciones, que los presupuestos están prorrogados, que la política científica nacional trabaja desde hace tiempo con medio freno de mano echado, que vuelve a haber rumores de vacas flacas en la economía global... ¿Qué pasará con la ciencia? ¿Seguirá teniendo ministerio propio? ¿Logrará mayor financiación en los próximos años? ¿Se convertirán en realidad las promesas pendientes? ¿Se desatascarán los problemas que lamenta la comunidad científica, y que reconocen los gestores y responsables de la política científica?

Hay mejoras, esfuerzos políticos, y como siempre implicación profesional, pero los avances se antojan lentos y escasos. La ciencia tiene la capacidad de siempre sobrevivir, de siempre salir adelante, pero es más que probable que no pueda desarrollar todo su potencial por falta de apoyos de diversa índole. No sabemos si el próximo Gobierno apostará más y mejor por la ciencia, pero los antecedentes históricos, desde los inicios de la democracia, no causan optimismo.

Este reportaje de Hipertextual publicado el año pasado da una idea de cómo la inversión en ciencia e investigación ha sufrido en la última década: las mejoras de los últimos años, incluidos los esfuerzos del último, no logran compensar lo perdido. En situación mejorable, la comunidad científica alza la voz, tal y como se refleja en esta noticia de El Mundo tras un manifiesto de la Asociación Española de Investigación sobre Cáncer (Aseica).

Descontento en Europa


Mientras, en Europa también hay runrun. El nuevo ejecutivo de la Unión Europea, recién conformado, ha eliminado la cartera de Ciencia que ostentaba Carlos Moedas, y la ha incluido dentro de una denominada Innovación y Juventud, que también acogerá Educación porque éste ámbito también ha perdido su comisaría (así se denominan los 'ministerios' europeos) propia. Esto no tiene por qué ser malo per se, pero invisibilizar la ciencia y hacerla perder fuerza propia en el ejecutivo puede ser un nuevo ejemplo de que no es la prioridad. Veremos. Este tweet del excomisario Carlos Moedas da pistas de por dónde van los tiros.

Por el momento, el malestar de parte de la comunidad científica ha tomado forma de una carta remitida al ejecutivo europeo y firmada por cientos de científicos de diferentes países europeos, entre los que hay 17 premios Nobel, en la que se lamenta la decisión y, entre otras cosas, se señala que "se enfatiza la rentabilidad económica (innovación) y se olvida su base, la educación y la investigación". Lo puedes leer en Materia.

Siempre hay señales positivas, que deberán demostrar eficacia. En el ámbito autonómico, muchas comunidades autónomas han decidido crear consejerías en las que la ciencia y la investigación son protagonistas (lo contaba hace unas semanas en este hilo). La mitad de las autonomías, ocho en concreto, han incluido la ciencia, la investigación y la innovación en una consejería propia, con intención de aumentar su relevancia en su Ejecutivo. Habrá que esperar a ver si una medida nominal y estructural se traduce en beneficios palpables, pero, de momento, el esfuerzo ahí queda. Se agradece.

Como siempre en ciencia, habrá que esperar años hasta saber si la suma de la crisis económica que -se supone- acabó hace ya un lustro y la indefinición política que España experimenta desde entonces afectarán a los planes científicos, a su producción y calidad. La situación, desde luego, no es la ideal. La ciencia, como siempre, sobrevive, pero la duda es saber si avanza todo lo bien podría y debería.

No olvidar esfuerzos y mejoras


Una última reflexión, tan manida como recurrente y aún necesaria. Buena parte de la realidad, y las críticas y quejas de la comunidad científica, pueden hacer olvidar los numerosos esfuerzos que muchos responsables de la gestión y política científica hacen cada día. El trabajo sordo, no siempre exitoso debido a barreras de las más altas esferas, se oye menos que las menciones a un panorama preocupante. La sociedad debe conocer tanto las lógicas peticiones de la comunidad científica como las razones por las que no cristaliza un mayor apoyo a la ciencia: hay que contar los problemas, pero también las mejoras, los casos de éxito, los avances y las medidas que logran que la situación mejore o, al menos, no empeore. Desde luego, la mejor noticia es el trabajo de los investigadores, que aún saben poner al mal tiempo buena cara y demostrar que la ciencia española tiene un nivel muy alto.   







jueves, 19 de septiembre de 2019

Más transparencia para comunicar el uso de animales en investigación

La Confederación Española de Sociedades Científicas (Cosce) ha presentado esta semana en Madrid su segundo informe anual sobre el Acuerdo de Transparencia sobre el Uso de Animales en Experimentación Científica, un acuerdo promovido por la propia Cosce hace tres años y que cuenta con la adhesión de 140 organizaciones.

El acuerdo busca consolidar una realidad que se va abriendo paso: la comunidad científica lleva años tratando de visibilizar el uso de animales para la investigación, explicando que hoy por hoy es na necesidad, matizando que trata de minimizarse aplicando cuando se puede otras alternativas, y dejando claro que se trata de un uso ético de los animales. Guste más o menos, la investigación biomédica en animales sigue siendo necesaria e imprescindible.

El informe ha sido elaborado para la Cosce por la European Animal Research Association (EARA), tras las respuestas a una encuesta previa de los organizaciones adheridas al acuerdo de transparencia.


Ratones modificados genéticamente para el estudio de una enfermedad.
Foto José Luis Pindado.

  • El informe completo sobre el Acuerdo de Transparencia sobre el Uso de Animales en Experimentación Científica puede consultarse en este enlace

El acuerdo implica el cumplimiento de varios compromisos. El primero es hablar con claridad sobre cuándo, cómo y por qué se utilizan animales como modelo para la investigación. El segundo exige dar información clara y veraz a los medios de comunicación y a la sociedad en general sobre estos usos. El tercera es generar iniciativas que promuevan un mayor conocimiento y comprensión de la sociedad en torno al uso de animales en la investigación. El cuarto y último compromiso supone facilitar información sobre el progreso del acuerdo y sobre la puesta en común de las experiencias desarrolladas.

El uso de animales en investigación biomédica siempre ha tenido detractores. Parte de la sociedad considera (sin razón) que deberían utilizarse siempre otras alternativas, e incluso hay partidos políticos, como Pacma, que aún incluyen en sus programas electorales -junto a otras peticiones acertadas y comprensibles- una eliminación de estos usos. La comunidad científica, como en tantas otras ocasiones (los transgénicos son el ejemplo más claro), no ha sido siempre lo suficientemente proactiva tratando de explicar el porque del uso de animales en investigación, algo que no ha ayudado a mejorar el conocimiento y la comprensión social de una actividad clave en la investigación de enfermedades y de posibles soluciones terapéuticas.

Investigación con modelo animal. Foto: José Luis Pindado
Cada vez se utilizan menos animales en investigación. Mengua el uso de grandes mamíferos. Aumentan los controles de seguridad y los métodos de reducción del sufrimiento animal. Priman las tres erres en el manejo de animales. Se utilizan, cuando es viable y efectivo, otras alternativas. Se rechazan prácticas poco éticas. Pero se siguen utilizando animales en investigación, y se seguirá haciendo a corto y medio plazo, porque no existe otra manera mejor de buscar avances biomédicos que puedan terminar beneficiando al ser humano. Esto, sencillo de decir pero quizá no tan fácil de comprender, debe contarse, Y debe contarlo la comunidad científica. De forma clara y sencilla, de forma natural, y de forma que la información llegue más y mejor a la sociedad. 


  • Para saber más sobre este tema, recomiendo leer este post que Lluis Montoliu hizo para Naukas. Es del año pasado, pero el texto de Lluis ilustra bien la necesidad de que el proceso de comunicación y transparencia en el uso de animales de investigación llegue a buen puerto. 

  • Para quien quiera saber cuántos animales se utilizan cada año en investigación y docencia, y tener datos concretos sobre su uso, el Gobierno los publica de manera anual. Pueden consultarse en este enlace.


  • Y para quien quiera tener alguna lectura más sobre el acuerdo y su último informe, esta noticia de Materia (El País), firmada por Dani Mediavilla, hace hincapié en cómo la transparencia ayuda a eliminar bulos y mitos sobre la investigación con animales

miércoles, 24 de julio de 2019

El título no hace al periodista; el periodismo se aprende ejerciéndolo

Ha vuelto a resurgir un viejo debate sobre periodismo. ¿Debe ser licenciado en Periodismo la persona que ejerza la profesión? La cuestión ha vuelto a la palestra, si es que alguna vez se había ido, tras la decisión de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) de sólo admitir como socios a los licenciados en Periodismo, Comunicación o Comunicación Audiovisual.

Las reacciones no se han hecho esperar y, por ejemplo, la Asociación Española de Comunicadores Científicos (AECC) se ha mostrado claramente en contra y ha decidido desvincularse de la FAPE. La Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) ha decidido no romper relaciones con la FAPE, pero recuerda que acoge no sólo a periodistas licenciados y defiende el derecho de los informadores de la salud a trabajar y asociarse, independientemente de su formación o procedencia.

La ANIS organizó hace unos días un debate para hablar sobre la decisión de la FAPE, que, como podía preverse, fue más allá del ámbito asociativo y entró en la idoneidad o no de que los medios de comunicación trabajen con periodistas con o sin licenciatura. La presidenta de la ANIS, Graziella Almendral, dejó una frase que me parece bastante acertada, y que define bien mi opinión al respecto: "La verdadera carrera de periodismo empieza tras salir de la universidad". En este hilo que hice en Twitter tras seguir el debate vía streaming podéis haceros una idea de las posiciones de cada uno de y de los principales temas que se debatieron.



Junto a Graziella Almendral, estuvieron en el debate Nemesio Rodríguez, presidente de la FAPE; Antonio Calvo, presidente de la AECC; Clara Navio, de la Asociación Nacional de Periodismo Ambiental; Alipio Gutiérrez, director de Salud de Telemadrid; Paloma Zamorano, de Radio Nacional de España, y Santiago Graino, profesor en la Universidad Carlos III de Madrid.

Aunque no dio mucho tiempo, fue una buena idea organizar el debate para explicar las posturas de cada uno. Faltó participación del público y profundizar más en una discusión que, aunque manida y con pocas soluciones, interesa a los periodistas (no sé si tanto a sus lectores y oyentes, eso sí).

La decisión de la FAPE afecta 'sólo' a la posibilidad de que un periodista pertenezca o no a una asociación que defienda sus intereses, pero aviva una discusión más general, que es la que sí puede tocar de lleno a la profesión: ¿Debe una medio de comunicación contratar sólo, o al menos priorizar la contratación, de licenciados en periodismo? Mi respuesta, a día de hoy y con la realidad actual, es NO. Como hay matices, voy con ellos.

Entiendo a los colegas que defienden la contratación sólo de periodistas en los medios, pero no comparto su opinión. Entiendo a quienes dicen que la carrera de Periodismo es imprescindible para ejercer el oficio, pero tampoco la comparto. Y entiendo a quienes creen que un periodista con la carrera de periodismo tiene más armas y derecho a ser periodista que un profesional de otra rama o sin titulación, pero de nuevo tampoco lo comparto.

Momento del debate organizado por la ANIS hace unos días
No estoy al día de la carrera de Periodismo, ni de los diferentes (y heterogéneos en fondo y forma) contenidos que las facultades ofrecen en el título. Por ello, vaya por delante que parte de mi reflexión puede considerarse algo coja. Mi experiencia, hace ya casi 20 años, es que la carrera de Periodismo (estudié en la Complutense) me aportó bien poco para mi futuro desarrollo como periodista. Creo que estudiar Periodismo puede ayudar a ejercerlo, claro, pero no de tal manera que justifique priorizar a un licenciado frente a otro profesional de otras ramas relacionadas con el oficio, o frente a alguien conocedor del ámbito en el que esté especializado un determinado medio.

Si la formación universitaria mejorara, sería positivo, pero tampoco me llevaría a pensar que el título deba ser un salvoconducto para ejercer el periodismo. Voy más allá: uno no es periodista sólo por tener la carrera; si no se ejerce, no se es periodista. Y aprovecho para introducir un clásico argumento utilizado en ocasiones: "Si un médico necesita el título para ejercer, ¿por qué no el periodista? ¿No podría cualquiera ejercer de médico aprendiendo con la experiencia? Respondo en pocas palabras: un médico necesita una formación previa indispensable para realizar su trabajo, cosa que no precisa el periodista.

Me guardo una frase de Graziella Almendral: "La verdadera carrera de periodismo empieza al acabar la universidad"

También creo que la experiencia laboral pesa mucho más que la formación universitaria para ejercer de periodista. Claro que no todo el mundo es buen periodista, pero sí mucha gente puede llegar a serlo. La vocación, la facilidad de manejo del lenguaje, el interés, la capacidad de aprendizaje, la formación de base del colegio y el instituto, y otros factores, pueden definir la capacidad de un periodista, además de la formación universitaria. Existe, además, la posibilidad de que un profesional no licenciado en Periodismo haga un máster u otro tipo de formación periodística. He trabajado, y conozco casos, de abogados, biólogos, médicos, etc., que sin ser licenciados en periodismo son grandes periodistas. No considero que le estén robando el trabajo a gente con título, la verdad.

Esto no quiere decir que un periodista no necesite formarse. Para mí la formación va más allá de un título. Se pueden hacer máster, cursos o similares. Pero creo que la formación continuada de un periodista va más allá. Le forman sus compañeros, aunque esto sea cada vez más difícil dada la poca atención que despierta en los dueños de los medios la especialización de sus periodistas. Es la experiencia, en un periodista que quiera serlo y que ponga ganas y trabajo en su día a día, la que te va formando. Las fuentes, los reportajes, los viajes, las coberturas, te van haciendo periodista y te pueden hacer mejorar en tu trabajo.

La precariedad

El título pueda ser un posible filtro para ejercer el periodismo, aunque insisto en que no comparto esta idea. Muchos de quienes sí la comparten creen algo en lo que también estoy en desacuerdo: que el (mal) llamado intrusismo, el trabajo de profesionales no licenciados en un medio de comunicación, es una de las principales causas de la precariedad que está minando el periodismo. No creo que sea así. La precariedad viene por otros focos: las redacciones en cuadro, los sueldos mínimos, la pérdida de foco en la calidad, la deriva del modelo de negocio, el cruce de líneas rojas para favorecer los ingresos, el desconocimiento de loas dueños de los medios de las necesidades de sus trabajadores, la pendiente hacia el sensacionalismo... Todo esto, y más cosas, marca la precariedad del periodismo más que el trabajo de no licenciados y la posible falta de titulados en los medios.


jueves, 4 de julio de 2019

El congreso #BioComunica19, casi listo: comunicación y biotecnología, juntos por quinta vez

Este post empieza a ser recurrente. Desde que hace más de cinco años unos cuantos locos fundamos la Asociación de Comunicadores de Biotecnología (ComunicaBiotec), nuestro congreso anual BioComunica se ha convertido en nuestra punta de lanza, y qué menos que dedicarle una entrada en el blog, ya que desde el primer año ha estado bastante implicado personalmente en el desarrollo de los programas. El congreso de este año, #BioComunica19, no desmerece en absoluto al de años pasados y, de nuevo, tiene muy buena pinta, mal está que yo lo diga... Ya tenemos un programa preliminar y pronto estará el definitivo.

Para este V BioComunica, que se celebrará en Madrid el próximo 28 de octubre en la sede de EY, contamos otra vez con mesas redondas, debates, presentaciones y charlas individuales. Como en otras años, más allá de la participación de los ponentes, la idea es generar debate, mucha interacción con el público y dejar tiempo para preguntas y discusiones. La comunicación tiene que ser muy protagonista en un congreso de comunicación ;) 


Estoy especialmente contento con la mesa redonda de periodistas que voy a moderar con un plantel femenino de lujo (Pampa Molina, Ángela Bernardo y Esther Samper) y con las charlas que van a dar Antonio Martínez Ron (Aberron) y Rosa Porcel (BioAmara), dos personas de las que más admiro en divulgación científica.

Pero es que lo demás mola tanto o más. Experiencias de comunicación en las diferentes ramas de la biotecnología, nuevos formatos de divulgación en ciencia, lazos entre biotecnología, política y relaciones institucionales, ética ante nuevos retos científicos, formación biotecnológica... Tocaremos muchos palos y muy interesantes, con nombres como los de Lluis Montoliu (CNB), Cristina Escandón (Principia), Jaime del Barrio (EY); con la participación de Asebio, Febiotec, la Asociación Española de Comunicadores Científicos, la Asociación Nacional de Informadores de la Salud; centros de investigación, empresas, colectivos, asociaciones...

En breve abriremos el formato de inscripciones al congreso, y completaremos el programa preliminares, al que todavía deben unirse grandes nombres. Estad atentos a la web (www.comunicabiotec.org) para todas las novedades, y a la cuenta de Twitter de la asociación (@ACBiotecnología). Espero veros el 28 de octubre en el #BioComunica19.

PD: Gracias a toda la Junta Directiva de ComunicaBiotec y a los socios que echan una mano y hacen que la asociación siga adelante y crezca. ¿Seguimos!



















jueves, 23 de mayo de 2019

Especial de Nature sobre inversión en ciencia e investigación en Europa



El último número de la revista Nature está especialmente dedicado al presente y futuro de la ciencia en Europa y es para leerlo con calma. Con el gancho de las elecciones europeas de este domingo, Nature explora cómo está Europa en inversión en I+D+i, qué diferencias hay entre países, cómo se está preparando el programa de investigación Horizonte Europa -que sustituirá a Horizonte 2020 en 2020- y en qué áreas científicas pretende destinar más dinero la UE en los próximos años. Merece la pena echarle un ojo a este especial, que se puede leer completo desde este enlace.

Como no podía ser de otra manera, la comunidad científica ha salido al paso del número de Nature avivando el debate en torno a si la ciencia está bien financiada. Una de las infografías que publica el especial hace que se te caiga el alma a los pies, ya que compara la inversión en I+D+i, por países y regiones, en toda Europa. las diferencias son brutales y confirman que España está a la cola, y que destina mucho menos dinero a la ciencia que la mayoría de sus colegas europeos. El problema no es nuevo, y es que en España la ciencia y la investigación nunca han sido una prioridad política ni económica. Baste recordar que España invierte en ciencia e investigación un 1,2% del total de su PIB, que este porcentaje cae año tras año y que está muy lejos de la media europea (por encima del 2%). Toda la información e infografías publicadas por Nature sobre los números de la inversión europea en ciencia se pueden ver aquí.

Gasto por habitante en I+D+i en Europa. España, a verlas venir...

El especial de Nature tiene mucho más. Por ejemplo, un análisis de Horizonte 2020 y de su próximo sustituto, Horizonte Europa. ¿Cómo planea Europa gastar entre 2020 y 2027 los 100 billones de euros que se quieren destinar a programas de I+D+i? ¿Cómo se ha gastado el dinero en los últimos años? ¿Cuánto invierte cada país en los programas europeos y cuánto dinero recibe por ellos? Toda esta información está en este enlace.

¿Cuánto dinero invierte cada país en financiar
proyectos de investigación y cuánto acaba recibiendo?
Como en muchos debates sobre investigación, acaba saliendo la dicotomía entre I+D+i civil y militar. Nature también pone el foco en ello y analiza los planes europeos para impulsar el gasto en investigación militar, centrándose en cuestiones como el uso de drones y la inteligencia artificial. Parte de la comunidad científica no está muy de acuerdo, por cierto. Los planes, las críticas y las opciones de presente y futuro en ciencia militar están explicadas aquí.

Como siempre, el vaso se puede ver medio lleno o medio vacío, y se puede ser optimista o realista/pesimista. El especial de Nature incluye dos comentarios sobre el futuro a corto plazo del peso de la investigación europea en la I+D+i mundial. Ésta es la optimista opinión de dos importantes académicos e investigadores europeos. Además, otros nueve líderes -incluido el comisario europeo de Ciencia, Carlos Moedas- firman éste otro análisis sobre las prioridades de la I+D+i en Europa. Una de estas nueve firmas, la de Isabelle Vernos, representa a España desde el Centro de Regulación Genómica.



El especial de Nature no podía dejar de incluir un editorial con el punto de vista propio de la revista científica más influyente a escala mundial. No descubre América, pero incide en la necesidad de que científicos y políticos se den la mano para trasladar y poner en práctica un mensaje claro: la investigación es una prioridad y Europa tiene moldes para impulsarla. Sólo queda ver si se hará, y cómo...

martes, 14 de mayo de 2019

Congresos médicos y 'humos' industriales: ¿hay grises entre el blanco y el negro?


Hace unos días se ha celebrado un congreso médico, el de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), que ha tratado de rebajar considerablemente la implicación de la industria farmacéutica en cuestión de ayudas económicas y patrocinios en la organización y desarrollo del congreso. Más allá del contenido científico de la cita, ha tenido bastante repercusión su idea de llevar a cabo un congreso "sin humos industriales", y se ha generado bastante debate entre quienes aplauden la iniciativa, quienes dudan de ella, quienes creen que la industria sigue bien presente, quienes lo ven como modelo de futuro, quienes aducen un brindis al sol…

Imagen del último congreso de la Semfyc.
Foto publicada por la Semfyc en su cuenta oficial de Twitter.

Creo que poca gente estaría en desacuerdo con un modelo de formación independiente de la industria (salvo la propia industria, quizá). El caso es si es viable generalizarlo después de décadas de poco menos que institucionalizarlo. Ejemplos como el de Semfyc, que minimizan el patrocinio de la industria, son viables. No son los primeros en hacerlo, aunque anteriores experiencias pertenecían a sociedades y colectivos de tamaño más reducido y manejable. En esta entrada -de 2015- de No Gracias se habla de algunas experiencias de congresos médicos sin financiación de la industria, una iniciativa en la que Osatzen fue una de las sociedades pioneras allá por 2013, tal y como reseñó en su día Eldiario.es. La iniciativa La Cabecera también sabe lo que es tratar de prescindir de la industria en los congresos científicos. Al respecto, uno de los post más recientes sobre este tema se publicó hace sólo unos días en el blog Hablando de geriatría

Que la formación continuada de los profesionales sanitarios está en manos de la industria es bien sabido. Mucha gente está de acuerdo en que no es el modelo ideal, pero es un sistema consolidado y que buena parte del sector da por bueno. Se trata de una relación tan necesaria como compleja. No está de más echar un ojo a cómo la industria trata de hacer más transparente y apropiada su relación con los médicos: el código de autorregulación de la patronal de laboratorios Farmaindustria dedica bastante tiempo y espacio a ello.



Vídeo grabado en la clausura del congreso de la Semfyc.

Créditos: Semfyc y Fernando Fabiani


Volviendo al congreso de la Semfyc, este primer paso dado por la sociedad no ha tenido por lo general mala acogida, incluso ha sido bienvenido en muchos casos. El debate está en lo teórico, si la ayuda de la industria contamina la formación, y en lo directamente económico: ¿es viable asistir a este tipo de congresos sin financiación de la industria? Ninguno de los dos tiene una respuesta cerrada. Al respecto, me ha gustado este hilo en Twitter del internista Miguel Marcos, que busca los grises, que suelen ser mejores que los blancos y los negros.

Hay quien considera que se puede acudir a un congreso, invitado por la industria, y debatir y recibir formación sin que esto ponga en duda la independencia como profesional sanitario. Por otro lado, hay quien considera que aceptar ayudas económicas de la industria sesga el futuro ideario y comportamiento profesional. Ambas posturas son defendibles y, en parte, dependen del propio profesional y del uso que haga de los recursos que se le proponen. Hay estudios, como éste publicado en Gaceta Sanitaria tras encuesta a colectivos MIR, que sugieren que la relación con la industria influye en la prescripción. Éste otro estudio, publicado en Atención Primaria, es otra de las referencias para quienes defienden que la influencia de la industria modula la formación de los futuros médicos. Gracias a Javier Padilla por recordarme estas referencias ;)

Mi opinión particular es que no es inviable una formación patrocinada por la industria que no revierta en una formación médica perversa. Puede hacerse y, de hecho, se hace. Que no sea lo ideal no quiere decir que no se pueda hacer bien. Lo he vivido como periodista (ver párrafo final del post) y creo haberme librado de la influencia. Dicho esto, creo que es mejor una formación independiente ofrecida por la sanidad pública, los colegios, las sociedades... También ahí habría intereses, pero ésa es ya otra historia...


¿Se lo pueden permitir los residentes?




En cuanto al dinero, las inscripciones al último congreso de la Semfyc (los hay más baratos y más caros) rondaron entre los 300 y los 800 euros, dependiendo de la fecha de inscripción y de si se es socio o residente. Para muchos es un desembolso importante, quizá inasumible para el propio bolsillo, al que hay que sumar otros tantos gastos de desplazamiento y alojamiento. Muchos de los que participaron en diversas conversaciones de Twitter señalaron que, pagado de su propio bolsillo y buscando las opciones más económicos, costearon el congreso, el viaje y el alojamiento por unos 500-600 euros. Cada uno dirá qué le parece, si es viable y si merece la pena. 

No son pocos los profesionales que han hecho el esfuerzo de ir al congreso al considerar un aliciente una mayor independencia de la industria. Otros muchos creen que estas iniciativas llegan tarde, se quedan en la superficie o directamente son prescindibles. Hay de todo, como en botica, pero el debate ha vuelto a abrirse y es posible que Semfyc abra un melón hasta ahora poco explorado...

Llevando el debate más allá, el giro que ha intentado dar Semfyc avanza hacia otra forma de organizar los congresos médicos, aunque queda mucho para el desarrollo de otro tipo de congresos científicos. Recupero esta entrada de hace ya cinco años de Juan José Gómez en el que explica en qué consiste la iniciativa #CambiaCongreso, nacida hace ya varios años para debatir el presente y futuro de los congresos médicos, su estructura, sus contenidos, sus formatos... Una de las máximas es el 'patrocinio responsable'. ¿Caminamos hacia ello?

Representación de la iniciativa #CambioCongreso, que plasmó hace unos años la agencia PlannerMedia
tras diversos debates profesionales. El patrocinio responsable, entre las propuestas.

Oiga, ¿y los medios de comunicación?

Lo de los congresos médicos con o sin patrocinio e invitaciones de la industria me lleva a hablar de un debate paralelo que los periodistas solemos tener. ¿Sabéis que los medios de comunicación van a informar a los congresos médicos invitados por laboratorios farmacéuticos? Así es en casi la totalidad de casos. Está normalizado, aunque sigue siendo criticado. ¿Son los medios de comunicación independientes al informar sobre salud, sanidad y medicina cuando les paga una compañía farmacéutica implicada directamente en esa cobertura informativa? Yo siempre ha dicho que es posible, aunque admito que el proceso es perverso. 

Una de las claves es la transparencia, que no suele cumplirse. Lo propuso Materia hace ya tiempo y es un buen ejemplo: si un laboratorio te paga el viaje y el alojamiento a un congreso médico, cuéntalo en la noticia que escribas. Di qué compañía te paga y, si informas sobre ella, explica claramente que te ha financiado, aunque trates de mantener la independencia y neutralidad en la noticia. Con la verdad por delante, este modelo sigue sin ser el ideal, pero es un poco menos perverso. Igual que en el caso de los profesionales sanitarios. ¿Ideal? No ¿Mejorable? Sí. ¿Posible? También.