jueves, 13 de marzo de 2014

Rock y salud: enfermos por la música



Sabiendo que no descubro nada nuevo, aunque quizá sí aporte algo, ahí va una entrada meramente lúdica sobre canciones que tratan la sanidad, la salud, la enfermedad, etc, con especial atención, por lo mucho que se puede encontrar, a los temas sobre drogas y alcohol. No soy el primero que hace una entrada bloguera de este tipo, ni seré el último, pero seguro que hay alguien a quien le haga gracia echar un ojo a este tipo de listados y, de paso, escuchar los temas. 

Aviso para navegantes: yo soy de rocanrol en casi todas sus vertientes, así que ya sabéis qué tipo de canciones serán mayoritarias en esta entrada. Sé que me dejo muchas, algunas omitidas por obvias y más que conocidas, y otras porque uno es menos enciclopédico de lo que le gustaría ;) Se admiten (de hecho, las pido) sugerencias, comentarios, y canciones, claro.

Hay temas que realmente tratan sobre salud o sanidad, los hay que se valen de una palabra o tema sanitario para luego hablar de otros ámbitos, otros que optan por ambas opciones... En el primer saco, se me han ocurrido (no ordeno por gusto, importancia o reconocimiento):

  • All the madmen, de David Bowie (sobre enfermedad psiquiátrica)
  • Say my name, de Within Temptation (sobre Alzheimer)
  • Streets of Philadelphia, de Bruce Springsteen (sobre VIH)
  • Sólo pienso en ti, de Victor Manuel (sobre una relación entre jóvenes con Síndrome de Down)
  • Stockholm Syndrome, de Muse (sobre la afectación psicológica homónima)
  • Cancer, de My chemical romance (enfermedad oncológica)
  • Basket case, de Green Day (sobre los ataques de ansiedad que sufría su líder, Billie Joe Amstrong). 
  • Pobre jugador, de Los Suaves: Ludopatía... y depresión, alcoholismo...



 All the madmen, de David Bowie: ¿estamos locos?



Streets of Philadephia, del Boss: VIH de película



Basket case, de Green Day: ataques punkies de ansiedad



Pobre jugador, de Los Suaves: Se enciende el sol, terminó la partida...

Otras canciones tocan la salud sólo de pasada, con menciones en su título o valiéndose de palabras sanitarias como mera metáfora para hablar, por ejemplo, de relaciones personales. Es el caso de: 
  • Bad Medicine de Bon Jovi (Amor...y desamor...y odio)
  • Virus, de Héroes del Silencio: Infecciones desconocidas... y metafóricas
  • La bilirrubina, de Juan Luis Guerra (Otra vez amor)
  • Pastillas para no soñar, de Joaquín Sabina (sobre cierta forma de tomarse la vida)
  • Doctor, Doctor, de UFO (relaciones, con tintes psicológicos)


 Bad medicine, de Bon Jovi: no hay médico que cure esto...


Doctor, doctor, de UFO: de psiquiatra...

Hay canciones que tocan lo sanitario-patológico, pero cuyo significado es difícilmente clasificable. Se me ocurren, por su curiosidad:
  • Deja vu, de Iron Maiden (que describe muy bien ese suceso cerebral de difícil explicación y origen poco claro)
  • Cara de niña, de Obús (en la que se desvela que el protagonista está enamorado de una mujer que, tras un cambio de sexo, es en realidad un hombre; divertidísima letra)
  • The doctor, de Motorhead (en la que un supuesto sanitario se excede en sus prescripciones, dejémoslo ahí…). Gran canción gamberra para no tomársela en serio


Cara de niña, de Obús: la sartén tenía mango...

Mención aparte las muchísimas canciones que tocan el tema de las drogas y el alcohol, que no deja de ser un ámbito de lasalud con consecuencias sanitarias. Me quedo, por lo clásico, con:
  • Cocaine, de J.J, Cale y versionada por Eric Clapton (cuyo mensaje contra las drogas se ha visto  confundido por lo contrario mil y una veces).
  • El Tren, de Leño (porque describe maravillosamente bien, incluso para los profanos, las sensaciones de un viaje psicotrópico, sin entrar a valorar lo bueno o malo de emprenderlo).
  • Lucy in the sky with diamonds, de los Beatles.Siempre se ha vinculado con las drogas, por mucho que sus autores hayan defendido que se trata sólo de una descripción de una alucinación:  relata una fantasía onírica, pero mucho se ha hablado de que las iniciales de las palabras que lo componen son LSD (ya es coincidencia…).
  • She said, she said, también de los Beatles. Aquí parece más clara y reconocida su relación con el LSD. 


El tren, de Leño: Cuidado con el viaje...

No me olvido de otros ejemplos:
  • Never Let Me Down Again, de Depeche Mode (sobre el consumo de cocaína)
  • White Rabbit, de Jefferson Airplane (cocaína también…)
  • Sister morphine, de los Roolling Stones (sobre la extrema adicción, cercana a la muerte)
  • Obús tiene dos temas (uno mítico y otro menos conocido) al respecto: el Vamos muy bien (muchos conocerán más la versión de Siniestro Total), sobre lo que mola cogerse una cogorza (…), y La raya (sobre…meterse rayas, no tiene muchas más vueltas, salvo la de pensar si la letra es frívola o esconde cierta crítica).

Sister Morphine, de los Stones: se va apagando la vela...

Para acabar, una de las canciones que más me emocionan y, aunque no trata directamente lo sanitario, habla de violencia psíquica y física hacia las mujeres:
  • Ay, Dolores, de Reincidentes. Pone los pelos como escarpias, rabia y sentimiento a partes iguales.

  Ay Dolores, de Reincidentes: cambió su nombre por Libertad...

Y hasta aquí hemos llegado...de momento. Quizá haya segunda parte, sobre todo si cuento con vuestra ayuda. Keep on rocking...

martes, 4 de marzo de 2014

La investigación sanitaria aguanta el tirón, pero se desgasta y adelgaza...

Hoy hablo de ciencia, utilizando la que más me afecta, la biomédica, para extrapolar a toda la investigación. De paso, hago algo de autobombo de un repor que mi curro me llevó. Me divertí mucho haciéndolo, pero las conclusiones, sin sorprenderme, no me dejaron muy feliz que digamos.

Este lunes publiqué los resultados, a tres bonitas páginas, de una encuesta de 30 preguntas que me respondieron 23 directores y responsables de centros de investigación sanitaria españoles. Estaban representados los Institutos hospitalarios de Investigación Sanitaria (IIS), los Centros de Investigación Biomédica en Red (Ciber), diversos centros de investigación del CSIC y del Instituto de Salud Carlos III y Universidades, reuniendo a voces de buena parte del territorio nacional (para ser justos, de 7 CCAA, con mayor presencia de Madrid y Cataluña... Es lo que hay).

En la encuesta preguntaba por todos los palos de la investigación sanitaria: personal, proyectos, infraestructuras, sueldos, ensayos clínicos, financiación, revistas científicas, asistencia, investigación  básica, clínica y en primaria, modelo de gestión, visión internacional, fuga de cerebros, relevo generacional... Y, ya que estaba, pedí valoración del sistema en forma de nota.

Para lo endeble de la situación de la investigación biomédica, el sistema español fue calificado mayoritariamente con un Notable, aunque no fueron pocos los que hablaron de Aprobado. ¿Conclusión? El sistema se tambalea, pero aún se tiene en pie. Aguanta el tirón, pero con dificultad. Sobrevive.

Los recursos humanos son lo más afectado tras los recortes en I+D+i. Las líneas de investigación se resienten, y lo que menos sufre son las infraestructuras.

Los titulares más destacados, tras las respuestas de los 23 responsables, fueron éstos:

  • El personal es lo que más sufre con los recortes.

  • Los proyectos de investigación se mantienen o menguan, no crecen.

  • No está garantizado relevo generacional científico. 

  • El modelo es poco flexible, burocrático y excesivamente funcionarial. 

  • Los ensayos clínicos son mejorables. 

  • Cambiar (perder) el Ministerio de Ciencia e Innovación por la Secretaría de Estado de I+D+i, error. 

  • El sector público y el privado deben financiar por igual la biomedicina. 

  • La formación es aún buena, pero pierde comba. 

  • Una suerte de Año MIR extra en investigación sería muy bienvenido. 

  • Los fondos europeos son útiles, pero difíciles de conseguir.

  • Y la guinda: los políticos no confían en la ciencia.




Nos estamos quedando sin relevo generacional para las biociencias. La burocracia y el funcionariado no ayudan al sistema, que pide mejor formación (posible Año MIR extra), y apoyo por igual público y privado.
Y la clave: confianza política, por favor.


Esta última frase es la causante de buena parte de los titulares citados en el párrafo anterior. En lo años 80, cuando se partía de muy abajo, España impulsó con vigor la ciencia y la tecnología, un apoyo que se estabilizó en los 90, sin crecer lo suficiente, y que tuvo un nuevo repunte a principio de siglo. Después, por la crisis o porque sí, la clase política se olvidó de la ciencia. Tocaba recortar (al menos eso se dice), y no se decidió salvaguardar la I+D+i.

Laciencia, a examen: la nota media del sistema de investigación sanitaria está entre el aprobado y el notable,
más cerca de ésta última calificación. Frente l buen estado de la investigación básica y clínica,
sólo hay un aprobado raspado para la investigación en primaria.
El objetivo es compaginar asistencia, investigación y formación en el SNS, pero del dicho al hecho...


Sea como fuere, el resultado lo tenemos enfrente. Existe un discurso al que agarrarnos, el que alega que, pese a los recortes, la investigación en sí no está sufriendo. Vistas las respuestas, es una verdad a medias, porque hay centros que están perdiendo proyectos y líneas de investigación. Cierto: otros los mantienen, y alguno los ha aumentado, todo sea dicho.

Hay una de las respuestas que me parce especialmente 'comentable'. La inmensa mayoría de encuestados cree que hay fuga de cerebros, pero más de la mitad considera que este proceso "es parte de la realidad científica y pasa en todas partes". Si nuestros científicos salen, y a veces no vuelven, porque forma parte de su vida investigadora, o lo hacen porque consideran que lo de fuera es mejor, queda a la interpretación de cada uno. Quizá sea un poco de ambas...

Es decir algo muy manido, pero no por ello menos cierto: la ciencia nunca ha sido una de las prioridades en España. Pese a ello, a fuerza de ganas y calidad, nos hemos ganado un lugar en el mundo, si no preminente, sí cercano a los mejores. Cuando tocaba consolidar este puesto, y mejorarlo, en los últimos 5 años la ciencia biomédica (y todos los ámbitos de la investigación) han menguado en presupuestos y recursos.

Perdemos personal. Envejecemos. Somos rígidos. Adelgazamos, sin llegar a desfallecer, pero perdiendo energías y reservas. Esto, al final, se acaba notando: por lo que parece, sólo vemos la punta del iceberg, y los resultados de no confiar en la I+D+i nos abofetearán en los próximos años. No podremos sorprendernos.

Suelo recurrir al gran Forges. No es bocado para el optimismo, lo ve todo gris oscuro, pero es que no está el horno para bollos...Mejor con con mordacidad, ironía y sarcasmo no exenta de crítica.

Nos queda agarrarnos a la esperanza. Este año han dejado de desplomarse los presupuestos para la ciencia, e incluso han subido. Levemente, sin recuperar apenas parte de lo perdido en el último lustro. Toca retomar velocidad de crucero. Hay ganas y queda ilusión, pero toca recuperar ánimos. En ésas está el Instituto de Salud Carlos III, que lleva más de un año dirigiéndose al personal para contarle que no todo está tan mal,  que hay visos de optimismo, y que hay que ir todos a una, como Fuenteovejuna.

Importante labor, pero hay que pasar de las palabras a los hechos. Para hacerlo, y para no abandonar nunca el crecimiento, la política y la economía tendrán que creer en el sector de la investigación. Si no lo hacen, y no hay excesivos visos, seguiremos sobreviviendo. Pero sólo eso: sin dinero y acciones políticas que sigan a tanta palabrería, seguiremos sin aprovechar plenamente nuestras posibilidades. ¿Ya toca?


martes, 18 de febrero de 2014

Directivos sanitarios: a dedo, poco formados y sin evaluar

Ayer se hizo público un informe sobre profesionalización de los directivos de salud, publicado por Sedisa partiendo de una encuesta a profesionales vinculados con la gestión hospitalaria. Se me ocurrieron estas líneas leyendo la noticia que hizo al respecto mi compañera @jarreth47, que sabe mucho de estas cosas. "Temazo", dice: suscribo. Las conclusiones son para echarse a llorar, aunque no desconsoladamente, porque lamentablemente casi ni sorprenden.

Ahí van algunos resultado de la encuesta: el 73% de directivos gestores admite que ha sido elegido por afinidad política. El 83% cree que no le dejan autonomía de gestión. Sólo el 53% han trabajado su formación en el último año, y el 44 % no lo ha hecho en el último lustro. Así son los gestores hospitalarios del SNS (la mayoría de los encuestados trabajan en el sector público). ¿Nos gusta?

Cuadro extraido del Informe Sedisa.
Así nos luce el pelo...

Reconocerlo desde dentro es un paso, pero para mejorar hay que dar muchos otros. Vista nuestra tradición y sentido democrático, parece imposible conseguir a corto plazo que las elecciones no se hagan a dedo. Triste, pero realista. Lo que sí se puede conseguir pronto es que un gerente elegido por afinidad política tenga buena formación, y que quien le ha elegido le dé herramientas para trabajar con eficacia y eficiencia. Luego, que se le evalúe en consecuencia, de forma independiente, claro.

Cuadro extraido del Informe Sedisa.Así nos luce el pelo, toma II. Ojo a lo menos puntuado: liderazgo, influencia y nivel de conocimientos

Claro que veo necesario criticar las elecciones a dedo. Son un cáncer. Pero, como tal, erradicarlas costará tiempo, y recidivan continuamente. Mientras intentamos acabar con ellas, centremos los esfuerzos en lo inmediato, en lo que está en nuestra mano: crear cultura para que los gestores sanitarios se formen, obligarles a que lo hagan continuamente, y facilitar que la ya manida gestión clínica, bien entendida, llegue a su día a día. Sedisa pide un área de capacitación específica en gestión sanitaria dentro del posgrado de Medicina: es una idea a la que, creo aunque espero equivocarme, no se hará mucho caso.

Conclusión, y no merezco un Nobel por ello: que los gestores sanitarios puedan gestionar, y que, si no lo hacen bien, se les indique el camino a la puerta. ¿No? Ellos mismos lo están pidiendo...

martes, 4 de febrero de 2014

¿Han tenido poco altavoz los profesionales sanitarios afines a la privatización? ¿Por qué?




La idea me vino hace unos días, cuando leía en twitter una conversación entre una compañera periodista y dos médicos. Es sólo un ejemplo, porque he leído en los últimos meses varias conversaciones similares a ésta. El caso es que los sanitarios insistían en la conversación en que no todos los médicos han luchado contra la privatización, y en que no había completa homogeneidad contra el plan madrileño de sostenibilidad, mientras la periodista venía a decir que es difícil dar voz en los medios a opiniones individuales que quizá no representen a un colectivo organizado. Añado que mi colega de profesión escribe en un medio contrario a la privatización, y que uno de los médicos presentes en la charla virtual es, al menos en mi TL, de sobra conocido por defender la externalización, el plan madrileño y la gestión de Fernández-Lasquetty.

Con estos mimbres, me dio por pensar en si los defensores de la privatización sanitaria como alternativa a lo público han tenido suficiente altavoz. ¿Han querido tenerlo, han preferido no hacerse oír, han opinado pero su voz no ha calado, han llegado a la sociedad y yo no me he enterado, han sido voces individuales difuminadas entre la marea blanca…?

Los defensores de la privatización sanitaria no han conseguido llegar a mis oídos.
¿Y a los tuyos? No sé... ¿Decisión propia? ¿Presión social? ¿Minoría? ¿Sordera y despiste míó?


Creo, por sensación personal y porque me dedico a escribir sobre ello, que la mayoría de profesionales sanitarios en Madrid están en contra de la privatización sanitaria. Algunos estarán radicalmente en contra, en fondo y forma, y otros tendrán una opinión más moderada, pero más cercana a dejar de lado la externalización. Los habrá que tengan una postura ni negra ni blanca, y que duden de qué modelo es mejor (ya se sabe, hay pocos datos, no comparables, etc, etc…). Y, claro, los hay que están a favor y que preferían que se privatizaran los seis hospitales: algunos porque son afines a este modelo a priori, y otros porque querrían ver sus resultados para forjarse una opinión posterior.

Me remito a una de las frases de mi
colega periodista en la citada conversación:
"Si hay colectivos que opinan distinto, que salgan
y lo digan. Claro que se les dará voz"

Hay mil respuestas que me pasan por la cabeza, pero todas pasan por divagar. La verdad es que no me habría disgustado que, más allá del IDIS y de instituciones defensoras de la sanidad privada, los profesionales sanitarios afines a este modelo hubieran tenido más presencia. Habría sido bueno para el debate, creo que positivo para ellos, y habríamos sabido, no sólo por conversaciones entre amigos y por opiniones vertidas en las redes sociales, si son pocos, muchos, sus razones, sus opiniones…  Minoría o no, lo ideal es que todo el mundo tenga voz y altavoz. Pero, para tenerla, hay que querer hacerse oír.
 



jueves, 9 de enero de 2014

Sobre el TSJM y la sanidad en Madrid: No se "avala" nada

Venga, voy a escribir un párrafo sin prepararlo, que es lo que suelo hacer en este blog, a ver si me precipito y genero debate ;)

Esta mañana el TSJ de Madrid ha decidido revolver los recursos contra el proceso de privatización hospitalaria en Madrid a su lugar de origen, las secciones 3ª y 8ª del tribunal, deshaciendo lo decidido semanas atrás (que se trataran en una sola sala). Así, de entrada, ya que esto va de opinar, creo que es, por lo general, una buena noticia.

Va de periodismo. Uno puede optar por titulares como "el TSJM devuelve los recursos a su origen", o similares, siendo puramente objetivos y nada valorativos. Se puede optar por "el TSJM mantiene la suspensión del proceso", recordando la situación actual. Otra vía es "El TSJM dicta que sea la sección que paralizó el proceso la que decida", aportando un extra de información. Estas opciones las he visto, con mínimas variaciones, en muchos medios, entre ellos en el que trabajo. Otra posibilidad, así a vuelapluma, pasarían por aludir a que se alarga el proceso, algo que, por cierto, no creo que sea bueno.

 "Por si ayuda, ahí van unos sinónimos de avalar:
garantizar, acreditar, apoyar, respaldar, responder, proteger...
¿Realmente ha hecho esto el TSJM?"


Lo que no veo correcto es decir, como he visto en muchos otros medios (con firma de agencias y con firma propia), que "el TSJM avala la paralización del proceso", o incluso (esto lo he visto residualmente, y no tanto en medios, sino como opinión en redes sociales), que "El TSJM se muestra contrario a la privatización".  Por si ayuda, ahí van unos sinónimos de avalar: garantizar, acreditar, apoyar, respaldar, responder, proteger... ¿Realmente ha hecho esto el TSJM?

"Titular avala induce a confusión y error. Lo que ha hecho
es postergar la decisión, cambiar quién debe tomarla,
y dejar el tema como estaba, es decir, suspendido"


Decir que el TSJM ha avalado esta mañana la paralización del proceso induce a confusión y a error (y hacer eso en un titular, malo...). Lo que ha hecho es postergar la decisión, cambiar quién debe tomarla, y dejar el tema como estaba, es decir, suspendido. Si avala o no esta suspensión (cautelar) se verá cuando exista una decisión definitiva.


Otra manera de ver el tema es dudar de que sea bueno que la justicia decida tantas cosas en Sanidad. Puede ser una ayuda, pero también una losa.

PD: Ha dicho el consejero, agarrándose a un clavo ardiendo, que el TSJM no ha entrado en el fondo, sino en la forma. Tiene razón, aunque sólo en parte, porque leyendo entrelíneas y sabiendo todo lo que se cuece en el proceso, y ya de paso entrando en lo valorativo, parece una buena noticia para los recurrentes y no tanto para la consejería. Verlo así o no ya depende de cada uno, pero no es buena idea llevarlo a un titular, se haga intencionadamente (por línea editorial) o no. 


viernes, 20 de diciembre de 2013

Informes manidos sobre sostenibilidad sanitaria: papelotes

Saludos. La idea de esta entrada me surgió cuando llegó a mis manos el informe (aquí, un resumen) que nació de la subcomisión para las reformas y la sostenibilidad del SNS, en el Congreso, y que resumía las aportaciones de todos los actores sanitarios que habían explicado su punto de vista en la Cámara Alta (sociedades científicas, colegios, profesionales sanitarios, organizaciones de pacientes...). A su opinión se sumaban recomendaciones aportadas por las autonomías. El informe completo, aquí.

El informe, y la subcomisión, salieron adelante sólo con PP y UPyD, ya que PSOE, IU, CiU y PNV la abandonaron por desacuerdos varios, pero eso es otra historia. El caso es que las 17 conclusiones del informe, y buena parte de lo incluido en las decenas de páginas que lo componen, lo podría haber escrito yo (o tú), y no sólo ahora, que llevo 9 años especializándome en salud y sanidad, sino a los pocos meses de relacionarme con el sector. No porque yo sea un genio, que disto mucho de serlo, sino porque las conclusiones del texto, lo que se destaca como hoja de ruta, era sencillo, simple, vacuo, superficial, generalista.

¿Conclusión? El infome vale (a mi entender) para poco, repite lo que ya habían sugerido antes decenas de documentos en los últimos años, y engrosa la lista de soluciones teóricas manidas y, en su mayoría, aceptadas por todos.

Cada día quedan menos árboles. A ver si lo que escribimos puede tener la mayor utilidad posible...


Este informe sólo es un gancho para escribir al respecto. No quiero arremeter particularmente contra él. Incluso es mejor que otros muchos que he leído en los últimos años, surgidos de observatorios, fundaciones, consultorías, etc. A lo que voy: no quiero leer más que el profesional sanitario debe tener más peso en el SNS, ni que hay que empoderar la atención primaria, ni que hay que evaluar más y mejor, ni que hay que crear un espacio sociosanitario, ni que hay que revisar el modelo retributivo del médico, ni que hay que fomentar la gestión clínica (en su significado original), ni que el paciente debe ser el centro del sistema.

La historia se repite
No porque no lo considere necesario, que sí (como todos), sino porque ya lo sé, porque es lógico y obvio, y porque a los agentes sanitarios de máximo nivel y responsabilidad, y a los políticos implicados, les exijo mucho más. Más concreción, más ideas nuevas, más bajar al barro y abandonar las alturas, y más esfuerzos para que tanta teoría se convierta en práctica. No será sencillo, pero forma parte de su responsabilidad. ¿Para qué gastar tiempo y tinta pidiendo siempre las mismas ideas generales? Basta de informes y documentos baldíos y manidos. He hecho una breve búsqueda en el archivo del medio en el que trabajo, y cada año se repiten los mismos titulares al respecto (culpa del sector por repetirse... y culpa nuestra por publicar tanto lo que no es nuevo)

¡Al grano!
Aunque no es del todo comparable, esta semana se han conocido las recomendaciones de 12 sociedades científicas, dentro de un compromiso por la calidad sanitaria firmado con el Ministerio. Las sugerencias eran más clínicas que de gestión, pero eran muy, muy concretas dentro de cada especialidad. Casi una pequeña guía clínica. Un buen ejemplo de lo que, extrapolando la idea a la gestión y política sanitaria, debe ser cualquier texto que busque mejorar la calidad y la sostenibilidad del SNS. Digo yo, vamos.

PD: Por cierto, que felices fiestas, vacaciones, fin de año, salida, entrada...A ser todo lo felices que podamos y nos dejen.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿Hay que vincular gestión clínica con privatización?



Saludos después de demasiado tiempo sin escribir por estos lares. Una luxación de hombro, la consiguiente baja laboral y líos varios me han impedido escribir todo lo que habría querido... Llevo semanas para hacer una entrada y por fin he encontrado el gancho que me ha animado. Twitter ha sido fiel reflejo de una realidad que empieza a tomar forma.

Hay un par de conceptos que en los últimos días se relacionan mucho, y no tengo claro si está justificado o no: gestión clínica y privatización. Empiezan a citarse uno detrás de otro, como nombre y apellido, como si su unión fuera un silogismo. Yo creo que ni lo es ni debe serlo, aunque comprendo que muchos duden o teman al respecto y se amparen en excesivos intereses creados. Veo la gestión clínica como una buena idea, aún por desarrollar, pero de buen fondo, a priori. La privatización no es de mi agrado, sobre todo si hay alternativa pública, que la suele haber. Pero no me quiero liar con el debate público-privado.

La transparencia debe ser fundamental en el proceso de gestión clínica (imagen extraído del blog de Julio Zarco). 


Hace unos días se hizo público que el Ministerio de Sanidad ha elegido a una empresa de Manuel Lamela para estudiar cómo podría funcionar la gestión clínica en el Hospital de Melilla. Desde entonces he visto en demasiadas ocasiones usar gestión clínica y privatización casi como sinónimos. Hasta el Ministerio ha negado que sean esas sus intenciones. Creo que, al partir con seguridad de este vínculo, confundimos churras con merinas (cada vez más, así en general). 

Me explico: ¿No quiere la gran mayoría del sector sanitario más gestión clínica por parte del profesional? ¿Sí, verdad? Lo ha pedido la OMC, sociedades científicas, sanitarios de a pie, partidos políticos...Quizá dé miedo es que varios médicos se constituyan en una empresa, con lo que ello supone. ¿Vemos mejor una empresa privada ajena al sector que una fundada y gestionada por médicos? Es sólo una de las preguntas que me hago.

En el caso Lamela-Melilla entendí la reacción de muchos agentes sanitarios al temer una privatización, ya que el exconsejero ya ha trabajado en ese sentido y, además, no ayuda el hecho de que esté imputado por la justicia. No es difícil pensar en la famosa puerta giratoria. Dicho sea de paso, no habrá mil empresas más a las que adjudicar un estudio que a la de alguien imputado... Pero, en fin, tampoco quiero ir por ahí. 

El caso es que, desde que surgió esa noticia, se ha exacerbado algo que ya había escuchado por ahí, no sólo por twitter: que promocionar la gestión clínica es un primer paso para privatizar. No digo que no vaya a ser así, porque, tal y cómo estamos, fiate de la virgen y no corras, pero...¿Por qué asumirlo a priori? Son conceptos diferentes y, además, no tienen nada que ver, per se, uno con otro. 

Rodríguez Sendín: "Hay que proceder a la tercera descentralización, a la gestión clínica: dar a cada equipo o servicio los recursos para que los gestionen. Y luego medir cómo han funcionado, pero no en función del ahorro, sino del resultado". ¿Estamos de acuerdo?¿Cómo lo hacemos?

 Hablando el otro día con unos colegas del gremio, pensaba ayer que lo anunciado por Madrid para su atención primaria puede tener algo que ver con este vínculo creado: la dupla González-Lasquetty dice que quiere dar la gestión de algunos centros de salud a profesionales, que podrían constituirse en empresas para  gestionar su centro de salud. Así lo hacen ya las EBA en Cataluña, y un modelo parecido ha arrancado en Galicia, aunque en este caso se ha especificado que la gestión no puede derivar en empresas con personalidad jurífica propia. 

Madrid ha ido más allá y ha dicho que, si los sanitarios no están dispuestos a dar el paso, serán empresas privadas las que se encarguen de esa gestión clínica en primaria. Por ahí viene el debate y, probablemente, el lío. Ojalá los médicos quieran, puedan y les dejen. No es Madrid el mejor ejemplo de feeling entre Administración y personal sanitario.

Madrid es sólo un ejemplo, y ojalá no tomemos la parte por el todo: no liguemos así de fácil, a la de tres, gestión clínica con privatización, y no dejemos ambos conceptos juntos grabados a fuego, porque flaco favor le haremos a una reivindicación de casi todos los médicos: gestionar más de lo que gestionan ahora. Si los malpensados aciertan (que no es raro, lo admito, en el SNS actual), y se generaliza que la gestión clínica se convierte en privatización, seré el primero en quejarme bien alto y en reconocer a mucha gente como visionaria. 

Quizá estemos poniendo la venda antes que la herida, posiblemente alentados porque, últimamente, en sanidad no se escucha mucho al profesional y el político tiende a actuar por otros motivos. Pero eso es otro debate...¿o es el mismo?


El que habla es un profesional sanitario. Según denuncian muchas sociedades científicas y profesionales de a pie, así les reciben los políticos. Unos hablan de diálogo, otros de oídos sordos.


 PD: Gracias a @jarreth47 por su ayuda en esta entrada. Lo que sabe de estas cosas...